La fecundación ‘in vitro’ pasa de un 15 a un 60% de éxito en treinta años

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08 jul 2014 - 15:00 h
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En los últimos treinta años, la eficacia de las técnicas de fecundación in vitro (FIV) ha pasado de un 15 a un 60 por ciento, aseguran desde la Clínica Dexus, que ha emitido un comunicado indicando los cambios más notables observados entre aquellas parejas que se sometían a una FIV hace treinta años y aquéllas que lo hacen en estos momentos.

En primer lugar, la media de edad, especialmente la de la mujer, se ha incrementado notablemente, ya que hoy en día un 42,8 por ciento de las pacientes de FIV de Salud de la Mujer Dexeus son mayores de 40 años. Asimismo, también ha cambiado el modelo de familia, ya que la mujer que recurría a la FIV en los años 80 estaba casada o vivía en pareja y. actualmente, mujeres sin pareja masculina, homosexuales o no, se benefician también de la FIV creando nuevos modelos de familia. También las indicaciones para llevar a cabo el tratamiento han cambiado porque, ahora, el retraso de la maternidad es la principal causa de esterilidad. Y ya por último, los tratamientos tambiñen han evolucionado en estos últimos treinta años, desde los iniciales (tratamientos hormonales, coito programado o inseminación artificial) hasta llegar a la combinación de FIV clásica con técnicas de microinyección intracitoplasmática, a la criopreservación de gametos y embriones y al diagnostico genético preimplantacional asociado a técnicas de análisis del genoma del embrión, que aportan soluciones a un elevado porcentaje de casos.

Y a tdoo esto hay que añadir la reducción del riesgo de embarazo múltiple, con la consiguiente prematuridad. Actualmente, la buena práctica clinica recomienda la transferencia de un solo embrión en casos de buen pronóstico para reducir la tasa de embarazo múltiple y los problemas que conllevan. Una mejor selección del embrión a transferir permite que se transfiera un solo embrión en el 30 por ciento de los casos. Uno de los problemas a evitar en la FIV es el síndrome de hiperestimulación ovárica y ya existen centros libres o casi libres de hiperestimulación.

Además, cada vez más se consiguen tratamientos de estimulación mucho más adaptados a las necesidades de las pacientes. Un buen ejemplo de ello es el estudio presentado en el encuentro anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE), mediante el que se ha demostrado que la acumulación de ovocitos previa a la realización de un ciclo de diagnóstico o screening genético preimplantacional (PDG/PGS) alcanza una tasa de gestación clínica del 61,5 por cento en pacientes con mal pronóstico reproductivo.

A día de hoy, la reproducción asistida sigue afrontando retos, el principal de los cuales es adelantarse a las necesidades de una sociedad cambiante. La preservación de la fertilidad social, el aumento de la edad de la primera gestación y los factores ambientales como causa de la esterilidad son algunos de los factores que marcan y marcarán el futuro de estas técnicas. Además, los avances en medicina genómica permiten llevar a cabo un screening genético en profundidad tanto de la propia pareja como de los donantes potenciales. Con este test genético logramos identificar en los futuros padres la presencia de genes causantes de hasta 200 enfermedades, como la fibrosis quística, la atrofia muscular espinal, las talasemias, la diabetes neonatal o el síndrome X-Frágil. Todas ellas son enfermedades que los padres pueden transmitir a sus hijos y que pueden provocar graves problemas de salud en el niño. Un elevado porcentaje de la población tiene alteraciones en sus genes y el test de detección de portadores es, a menudo, la única forma de saber si estas alteraciones podrían causar una enfermedad a sus hijos.

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