“La gran ventaja de Holmium Auriga XL es la calidad de las fibras de vidrio”

CARLOS TORRECILLA Responsable de la Unidad de Litotricia del Servicio de Urología del Hospital Delfos
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27 may 2016 - 16:00 h
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Mejorar la tecnología que se emplea para el tratamiento de las litiasis intracorpóreas permite tratar de forma más precisa y segura a los pacientes. Ahora, la Unidad de Litotricia del Servicio de Urología del Hospital Delfos de Barcelona se ha convertido en el primer hospital de Cataluña y el primer centro privado de España que dispone de Holmium Auriga XL, un modelo de láser que ya se utiliza en otros centros de Francia, Reino Unido o Alemania, entre otros países.

Pregunta. ¿Cuáles son las principales ventajas de la tecnología láser que ha incorporado su centro recientemente?

Respuesta. El principal punto fuerte de este láser es la calidad de las fibras de vidrio que transportan la energía. Estas fibras tienen más consistencia y cuentan con una protección exterior que evita que se fracturen y que, por tanto, se estropee el aparato. Disponemos de otros tipo de láser similares, pero, sin lugar a dudas, la gran ventaja de este es la calidad de las fibras de vidrio.

Además, hay que tener en cuenta que estas fibras de vidrio son más flexibles que las de otros aparatos. Son muy finas, de 200 micras, lo que nos permite llegar a las piedras con más facilidad y vaporizarlas en tamaños menores de 0,1 milímetros, por lo que su expulsión por parte del paciente es mucho más sencilla.

Como estas nuevas fibras de vidrio son más maleables que las que veníamos empleando, se pueden introducir a través de canales de trabajo más flexibles. Por tanto, se pueden utilizar también ureteroscopios flexibles de última generación que permiten que lleguemos a cada rincón del riñón o de la vía urinaria. Con otras técnicas sólo es posible trabajar en línea recta, ya que las fibras son más rígidas, por lo que no puedes trabajar hacia los lados. Gracias a la utilización de ureteroscopios más flexibles, que se pueden deflexionar hasta los 270 grados, se tiene un mayor margen de maniobra para moverse. De este modo, es realmente muy difícil que no podamos acceder a una piedra y destruirla para su posterior eliminación.

Hay que tener en cuenta que con otras técnicas es necesario realizar diferentes accesos al riñón para llegar a todas las cavidades renales o, en el caso de que esto no sea suficiente, reforzar los resultados de la intervención quirúrgica con la aplicación de una litotricia extracorporal por ondas de choque. En nuestro centro hemos sido pioneros en la realización de múltiples accesos al riñón para abarcar toda la litiasis en una sola sesión, pero la utilización del nuevo equipo, al evitar que se realicen tantos accesos, también reduce las posibles complicaciones asociadas a estos.

P. ¿En qué otros aspectos esta nueva tecnología es más segura para los pacientes?

R. Como ya he señalado, el diámetro de las fibras de vidrio es de 0,2 milímetros, por lo que conseguimos introducir la energía láser a través de canales de trabajo mucho más finos. Este factor también nos permite la vaporización sin tocar la mucosa, evitando fracturas del aparato, perforaciones, lesiones laterales...

P. ¿Qué otras ventajas presenta para los cirujanos?

R. Facilita mucho el trabajo. Por tanto, esta tecnología puede ser empleada por más cirujanos que aquellos que son superespecialistas en este tipo de intervenciones. Hay cirujanos que se dedican casi de forma exclusiva a estas cirugías. Pero esta nueva tecnología no exige una curva de aprendizaje excesivamente larga, por lo que la pueden emplear muchos más médicos, aunque no sean superexpertos.

P. ¿Los tiempos de intervención son más largos o más cortos?

R. Es preciso dedicar más tiempo en cada intervención para fragmentar las piedras porque, con otras tecnologías, las piedras se fragmentan en trozos más grandes. En cambio, si quieres pulverizarlas a un tamaño mucho más pequeño es necesario emplear más tiempo en cada intervención para lograr los resultados deseados. Pero el hecho de que se dedique más tiempo no afecta en ningún modo a la seguridad de los pacientes.

P. ¿A cuántos pacientes han operado ya en su centro con este tipo de tecnología?

R. A unos 25 pacientes, ya que hace apenas un mes que empezamos a realizar intervenciones con este nuevo láser. Pero los resultados que estamos obteniendo son superiores. Ahora estamos a la espera de tener los resultados del primer año, en el que habremos intervenido a unos 400 pacientes, ya que éste es el número de pacientes a los que solemos intervenir cada año en nuestro centro.

P. ¿Hay algún tipo de paciente en el que sea especialmente beneficioso emplear el modelo Holmium Auriga XL?

R. Es aplicable en todos los pacientes, pero, sobre todo, en aquellos que sufren divertículos caliciales. Esta no es una patología excesivamene frecuente en la población, pero sí que es un motivo de consulta muy habitual en urología. Para solucionarlo con esta nueva tecnología, trabajamos de forma percutánea, haciendo un agujero relativamente grueso en el riñón, con ureteroscopios flexibles y energías muy finas de fragmentación. De este modo, llegamos al divertículo. Es una técnica sencilla que permite que el paciente esté en su casa a las 24-48 horas de la intervención.

P. ¿Cómo ha evolucionado en los últimos años el tratamiento de la litiasis renal?

R. En primer lugar es importante señalar que la litiasis renal no es una patología en sí, sino el producto de una enfermedad subyacente, como puede ser una alimentación incorrecta, lo que puede causar una concreción litiásica, es decir, un cálculo, que sí que puede dar lugar a complicaciones. En cuanto a la evolución de las técnicas, desde hace más de 30 años que disponemos de la litotricia por ondas de de choque. Se aplican ondas de choque externas para fragmentar la piedra y que el organismo del paciente la elimine posteriormente por las vías urinarias. Pero este método tiene limitaciones, ya que hay pacientes que presentan alteraciones en las vías urinarias. Por eso, otra opción es la nefrolitotomía percutánea, que consiste en la introducción del instrumental médico a través del uréter para llegar a la piedra. Y se emplea energía de fragmentación para reducir la piedra y retirar los trocitos con pinzas.

El diámetro de las fibras es de 200 micras, lo que permite llegar a las piedras con más facilidad”

Aprender a utilizar esta nueva tecnología no exige una curva de aprendizaje excesivamente larga”

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