La HCE utiliza un sistema web desfasado para médicos y pacientes

Aún está por verse la mejora que generarán las TIC porque todavía no hay experiencias suficientes
Herramientas
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18 jul 2014 - 16:00 h
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Las nuevas tecnologías llevan tiempo formando parte del día a día del médico, sin embargo, todavía no se han aprovechado todas las posibilidades que ofrecen.

Concretamente en atención primaria, las principales aplicaciones de esta tecnología van dirigidas a gestiones de agenda de los distintos profesionales sanitarios del centro y de patologías crónicas, además, están empezando también a utilizarse aplicativos que pretenden controlar las constantes de los pacientes, entre otros nuevos usos, tal y como explicó a GM Fernando Alonso, coordinador del Grupo de Innovación tecnológica y sistemas de información de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc). Sin embargo, a pesar de que existen múltiples posibilidades, la evidencia disponible sobre la mejora que generan las TIC “en realidad aún está por verse”, subrayó.

Recientemente se han centrado los procesos de incorporación de nuevas tecnologías en la AP pública en la informatización de la historia clínica electrónica (HCE) y de todos los productos asociados a la misma, tanto la prescripción electrónica como toda la burocracia interna del sistema: las bajas laborales, los resultados de las pruebas de laboratorio, la digitalización de los diferentes informes médicos, etcétera.

Coincidió con él Juan Jurado, responsable del Grupo de Innovación y nuevas tecnologías de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que consideró que, aunque se ha potenciado mucho la historia clínica electrónica, la implantación ha sido muy desigual en las distintas autonomías. Mientras que en unas autonomías está funcionando la historia clínica electrónica a un 60-70 por ciento, en otras a un 30-40, y las hay como Andalucía, Comunidad Valencia o Baleares que están ya estaba mucho más avanzadas. Y es que, en su opinión, se está convirtiendo en una verdadera herramienta funcional. El camino que se ha emprendido de la interoperabilidad es, en su opinión, el avance más importante.

El cambio que han provocado las TIC en los equipos de atención primaria no es todavía lo suficientemente significativo ya que, desde el punto de vista institucional, “el cambio todavía está en la web 1.0”, apuntó Alonso. Mientras que los profesionales sanitarios y de los pacientes ya se encuentran en web 2.0 o incluso algunos en los sistemas 3.0, basados en ‘Big Data’, es decir, han avanzado, el sistema todavía se encuentra anclado en la fase de no interacción, está todavía en un momento muy pasivo.

En general, sí es cierto que las nuevas tecnologías hacen más eficiente la labor del médico porque permiten ajustar muchos parámetros de los que antes no disponía el profesional que, o bien desconocía, o se han reducido muy significativamente los tiempos. “De todas maneras, yo creo que la eficiencia es todavía pequeña porque han retrasado su introducción”, apostilló el portavoz de Semfyc.

En lo que a telemedicina se refiere, hasta ahora es algo “meramente testimonial” que, en opinión de Alonso, ha sido utilizado más bien como propaganda política de ciertos programas, como los de atención a crónicos, “pero la realidad es que todavía no existen unas experiencias suficientemente extendidas”. Hay también proyectos similares en digitalización de productos radiológicos o en dermatología y son “muy interesantes”, pero no están generalizados, sino que se trata de “casos pasos particulares e iniciativas poco estables” porque dependen más de la voluntariedad que de una apuesta clara del sistema.

Jurado añadió que una de las ventajas esenciales es perder la ubicación, la información ya no tiene una localización, da igual donde esté el paciente porque el profesional puede acceder a la misma desde cualquier punto, puede transmitirla, almacenarla y volver a retomarla. La historia clínica se convertirá en electrónica de verdad cuando la telemedicina empiece a funcionar.

Alonso echa en falta en el sistema pasar de la historia electrónica actual de primera generación a una de tercera, en la que los profesionales tengan capacidad de análisis de ‘Big Data’. Y es que, tras 20 años de informatización, los facultativos siguen sin ser capaces de responder a la pregunta ‘¿y cómo lo hago’. “No sólo no me la puedo responder yo porque tengo interés en respondérmela, mis jefes son también incapaces de responder a esa pregunta”, apostilló. En su opinión, es “imprescindible” dar el salto cualitativo del actual almacenaje de datos al uso de la información, todo lo que no sea ese dar ese paso será “propaganda”.

Fernando Alonso, Grupo de Innovación tecnológica Semfyc

La eficiencia
de las TIC es todavía pequeña
por el retraso en su implantación”

Juan Jurado, Grupo de Innovación y nuevas tecnologías de SEMG

Una ventaja de la telemedicina es que médico
y paciente pierdan
la ubicación”

Parte de la responsabilidad de que no se aprovechen suficientemente las posibilidades de las TIC considera Alonso que

la tiene la atomización del sistema de salud español. En 1990 había en Inglaterra 11 programas de historia clínica para AP, y en España ninguna, en 1997, en Inglaterra había tres y en España, nueve, y desde hace cuatro años, en el primero hay dos productos que se reparten casi el 90 por ciento de todas las historias clínicas de primaria, mientras que en el segundo más de 20. La diferencia está en que en Inglaterra el usuario final elige el producto mientras que en España los políticos y esta dispersión política ha generado que no exista interrelación. “De hecho, en el año 2000 en España estábamos en condiciones de haber montado la tarjeta sanitaria individual que nos hubiera permitido interrelacionarnos y que aún hoy no se ha hecho por intereses políticos asociados”, recalcó para añadir que mientras los intereses políticos prevalezcan sobre los de los ciudadano, los avances serán más pequeños, más lentos y más costosos.

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