La intervención del farmacéutico en urgencias, clave en seguridad

Además de los protocolos es importante la formación a través de la FH
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18 dic 2015 - 16:00 h
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Hasta el 70 por ciento de los errores de medicación que se producen en las urgencias de los hospitales españoles se podrían evitar. Estos servicios se caracterizan por una elevada presión asistencial y un trabajo multidisciplinar.

Los errores de medicación son comunes en todos los ámbitos hospitalarios y conducen a un incremento de la morbi -mortalidad y de los costes económicos. Estos problemas ocurren, sobre todo, durante la transición de pacientes entre los diferentes niveles asistenciales. La posibilidad de que se produzcan se ve aumentada en las urgencias por la naturaleza de estos servicios.

Desde las instituciones sanitarias a nivel mundial se reconoce la conciliación de la medicación como la solución a esta problemática. Todos los esfuerzos están destinados a obtener un listado completo de la medicación previa del paciente y compararlo con la prescripción médica después de la transición asistencial. Si se encuentran discrepancias deben considerarse y, si es necesario, modificar la prescripción médica para finalmente comunicar al siguiente responsable en salud del paciente y al propio paciente, la nueva lista conciliada. Unas actuaciones con las que los profesionales ya están comprometidos pero que necesitan seguir insistiendo en ellas.

Con esta base, han sido varios los grupos de expertos que han apostado por la elaboración de protocolos y guías para gestionar ese problema. Los últimos, fueron varios expertos de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) y la Sociedad Española de Urgencias y Emergencias (Semes) que elaboraron el documento de consenso sobre la conciliación de la medicación en los servicios de urgencias, publicado en la revista de Semes.

Unas guías que sí son necesarias y que evitarían los problemas mediante la disponibilidad de protocolos, fuentes de información accesibles, seguras y fiables, sin embargo, no son determinantes para acabar con el problema.

Los sistemas de detección de duplicidades e interacciones de fármacos, basados en estos protocolos, también son imprescindibles en los servicios de urgencias, pero no están siendo incorporados al ritmo que deberían.

“El protocolo plantea una situación ideal, aunque difícil de llevar a cabo en las urgencias por sí mismas”, precisa uno de los autores, y responsable del Grupo de Seguridad de Pacientes de Semes, Pablo Busca.

Ante esta incapacidad para actuar, muchos hospitales han comenzado a funcionar mediante el apoyo del farmacéutico en estos servicios, ya que “para los urgenciólogos trabajar en la conciliación al ritmo que requieren estas áreas es bastante complicado, todo ello, teniendo en cuenta que es necesaria la actualización continua de los protocolos y las guías para los avances en los tratamientos”, asegura.

En este sentido, la actividad de la farmacia hospitalaria en estas áreas se basa en la gestión de la historia farmacoterapéutica, la conciliación, la gestión de stocks y la coordinación de los riesgos.

A juicio de Busca, el paciente de urgencias tiene contacto con varios médicos de distintos niveles asistenciales y cada uno de ellos aborda diferentes problemas de salud, por ello, gracias a las nuevas tecnologías, cada vez es más accesible para todos los profesionales consultar la información clínica y farmacológica de los pacientes. Sin embargo, es preciso que todos los centros estén informatizados y actualizados, algo que no ocurre. Por ello, en lo que se refiere a los medicamentos que se emplean habitualmente, la entrevista farmacológica con el paciente o cuidador es una de las estrategias más fiables.

El trabajo multidisciplinar de las dos especialidades mejora la detección, prevención y resolución de los problemas relacionados con la medicación. Así, “es clave que las actuaciones se lleven a cabo en los momentos de transición, como en las altas, las bajas, los traslados y el seguimiento de los pacientes”, apunta Busca.

Aunque queda camino por recorrer en este sentido, ya se está trabajando en este ámbito y son varios los hospitales que han apostado por este modelo de actuación. Resultados al respecto todavía no existen, pero Busca se mantiene optimista y considera que se está avanzando en la mejora.

El documento de consenso que elaboraron los expertos de la SEFH y Semes plantea establecer unas pautas comunes entre las diversas especialidades que atienden al paciente en urgencias. A pesar de que los expertos son conscientes de que cada paciente es único y requiere un tratamiento individualizado, un marco común de actuación como el propuesto convertirá la búsqueda del mejor tratamiento en un proceso seguro, de calidad y eficiente. Las recomendaciones se centran en disponer de un sistema estandarizado para recopilar y documentar la información sobre todos los medicamentos, disponer de una tarjeta estándar para documentar todos los medicamentos del paciente al alta, considerar el uso de las tecnologías. Además, se recomienda revisar el último informe de alta de hospitalización y revisar la última prescripción de recetas de primaria.

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