El trabajo valida el uso de la elastografía transitoria para su medición

La rigidez hepática es un predictor independiente de descompensación de cirrosis y aumento de mortalidad en coinfectados VIH-VHC

Según un estudio en el que participan siete hospitales públicos andaluces
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04 jul 2012 - 16:00 h
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El Hospital Universitario de Valme de Sevilla ha liderado una investigación, publicada en la revista Hepatology, que demuestra el valor predictivo de la medición de la rigidez del hígado mediante elastografía transitoria, una técnica similar a la ecografía convencional, para determinar la evolución de la cirrosis hepática y el riesgo de mortalidad en pacientes co-infectados por VIH y hepatitis C.

En concreto, este estudio valida esta herramienta clínica que permite pronosticar el comportamiento de esta enfermedad en estadíos muy precoces e, incluso, la propone como nuevo parámetro a considerar para el trasplante de hígado.

El trabajo se efectuó entre febrero de 2006 y diciembre de 2010 con la participación de 239 pacientes diagnosticados de cirrosis hepática y co-infectados por VIH y hepatitis C. Se trata de un estudio multicéntrico en el que han participado las unidades clínicas de Enfermedades Infecciosas de un total de siete hospitales públicos andaluces. Además del Hospital Universitario de Valme, que a través de Nicolás Merchante ha ejercido la dirección y coordinación de la investigación, han participado los hospitales Virgen Macarena (Sevilla), Reina Sofía (Córdoba), Juan Ramón Jiménez (Huelva), Virgen de la Victoria (Málaga), Línea de la Concepción (Cádiz) y el Complejo Hospitalario de Jaén.

Todos estos hospitales son miembros del Grupo Andaluz para el Estudio de las Hepatitis Víricas (Hepavir) de la Sociedad Andaluza de Enfermedades Infecciosas.

La elastografía transitoria es una prueba no invasiva, que se realiza en la consulta de la Unidad Clínica de Enfermedades Infecciosas. No precisa ingreso hospitalario, ni analgesia, ni anestesia previa, y sus resultados son inmediatos.

Actualmente, existen dos escalas para el establecimiento del pronóstico de la cirrosis hepática basadas en datos clínicos y determinaciones analíticas (índice CHILD-PUGH e índice MELD), pero la nueva herramienta validada añade más información a estos métodos convencionales y posibilita el diagnóstico de la cirrosis en estadíos muy precoces.

Los resultados obtenidos convierten a la medición de la rigidez hepática en un valor predictor independiente para la descompensación de la cirrosis y el riesgo de mortalidad del paciente coinfectado. Para ello, los investigadores han podido establecer un valor de corte de la rigidez hepática, concretamente 40 Kilopascales. A partir de éste el riesgo de descompensaciones y muerte aumenta considerablemente.

Asimismo, los investigadores abren la puerta a que éste parámetro deba tenerse en cuenta para priorizar el trasplante de hígado. O sea, el pronóstico del mayor o menor riesgo de descompensaciones de la enfermedad en función de la rigidez hepática permite considerar la urgencia del paciente como candidato a trasplante.

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