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17 jun 2014 - 16:00 h
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Con los datos ya consolidados y analizados, y a pesar del cierto nivel de inquietud y alarma generada a comienzos del invierno, el repunte de gripe A no fue mayor ni más virulento de lo que cabía esperar. Lo confirman los datos recogidos por la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc), que desde el mes de octubre de 2013 hasta abril de 2014 ha recopilado los datos clínicos de los casos de gripe A detectados en prácticamente todas las Comunidades Autónomas.

Según el registro, la gripe A (en sus diferentes subtipos, H1N1, H3N2 y otros) ha causado 2.800 casos considerados graves y que han necesitado atención hospitalaria, de los cuales 1.084 han llegado a ingresar en 118 Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de todo el país. Los fallecidos han ascendido a 260. Respecto a la pandemia de 2009 (la de referencia), el número de casos ha sido similar, así como su tasa de mortalidad (26 por ciento).

Por comunidades autónomas, según los datos recogidos de 118 UCI, Cataluña (con 190 casos) es la autonomía que más pacientes totales ha ingresado en UCI este invierno, a bastante diferencia de la segunda comunidad autonóma en número de pacientes, Madrid, con 130 pacientes. Le siguen Comunidad Valenciana y Andalucía, con 126 y 119 ingresos por gripe A, respectivamente. tya por debajo de cien, se sitúan País Vasco (74), Galicia (68), Murcia (60), Castilla y León (58), Castilla La Mancha (54) y Aragón (52). Por el contrario, las comunidades autónomas que menos ingresos han registrado son, por este orden, Navarra (la que menos, con 15 pacientes), Cantabria (23), canarias (26), extremadura (28), Baleares (29) y Asturias (31).

De los ingresados, más de la mitad (el 59,5 por ciento) eran varones con una edad media de 55 años y solo el 10,7 por ciento de ellos se había vacunado. La tasa de vacunación de los profesionales del sistema sanitario también ha sido baja. Cabe destacar que en la mayoría de los casos (el 74,3 por ciento) los pacientes contaban con patologías previas o factores de riesgo que los convertían en individuos de alto riego o de mayor vulnerabilidad. En el 33,7 por ciento de los casos, el paciente era obeso. Los otros factores más prevalentes han sido: COPD (19,7 por ciento), insuficiencia cardiaca (10,2 por ciento), insuficiencia renal crónica (8,1 por ciento), asma (9,8 por ciento).

Respecto a las diferencias entre la “gripe común” y la gripe A, Alejandro Rodríguez, miembro de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) y coordinador de la recogida de datos, ha explicado que “si consideramos la gripe A (H1N1) los síntomas son similares a las otras pero la afectación pulmonar es más grave y rápida en pacientes jóvenes, condicionando insuficiencia respiratoria grave y es responsable de más del 90 por ciento de las muertes. La gripe A (H3N2) tiene menor gravedad y menor mortalidad. La gripe B afecta por lo general a pacientes más ancianos.”

Respecto al tratamiento antiviral, la totalidad de los pacientes recibieron tratamiento, el 96 por ciento con oseltamivir y el 4 por ciento restante con zanamivir.

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