Las Claves: Emilio Casariego, en la medicina interna

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16 ene 2015 - 16:00 h
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Las personas con múltiples enfermedades crónicas superan el 50% de la población con patologías crónicas

Nos hacemos mayores. Según los datos que arrojan los estudios demográficos, se estima que en el año 2050 el treinta y cinco por ciento de la población española superará los 65 años, lo que significa que, dada la relación de la edad con las enfermedades crónicas y con la utilización de los servicios sanitarios, estas enfermedades serán la principal causa de discapacidad en 2020 y que en 2030 se doblará la incidencia actual.

Conocí el otro día al Dr. Emilio Casariego, presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). “Lo normal es que una persona con enfermedad crónica tenga varias”, subraya. La Encuesta Nacional de Salud Española ya evidenció en 2006 una media de 2,8 problemas o enfermedades crónicas en las personas entre 65 y 74 años, alcanzando un promedio de 3,23 en mayores de 75 años. Actualmente, las personas con múltiples enfermedades crónicas representan más del 50 por ciento de la población con enfermedades crónicas.

Según explica el presidente de la SEMI, “en las personas más jóvenes se agrupan determinados trastornos psiquiátricos con enfermedades endocrinológicas. En las personas de mediana edad, sobre todo en relación con la obesidad... la tensión alta, la diabetes o los trastornos de los lípidos del colesterol en la sangre. Y a medida que la persona se va haciendo mayor las consecuencias de todo esto: infartos, ictus cerebrales, enfermedades hepáticas del hígado por el exceso de alcohol o broncopatía crónica por el efecto del tabaco”.

Según detalla el Dr. Casariego, en el Servicio de Medicina Interna que coordina en el Complejo Hospitalario de General-Calde de Lugo, los pacientes ingresados tienen aproximadamente cinco patologías crónicas simultáneas. “Diabetes (37 por ciento), fibrilación auricular (33 por ciento), broncopatía crónica (27 por ciento). Pero quiero resaltar que del conjunto de los pacientes que atendemos un 67 por ciento además son hipertensos”, apunta.

“Dos de cada tres ingresados son hipertensos”, matiza. Además, prácticamente todos los pacientes con fibrilación auricular padecen hipertensión. Se trata, dice, de “un enemigo silencioso que le acompaña a la gente durante mucho tiempo y cuyo tratamiento puede ser muy complicado de llevar”. En este sentido, “los nuevos anticoagulantes orales (NACO’s) simplifican el tratamiento y en muchas ocasiones le hacen más fácil la vida al paciente”, explica.

Debemos afrontar el reto de la cronicidad y para hacerlo las Estrategias de Crónicos deben situar al paciente en el centro de gravedad, como dijo el Presidente de la AGP, Alejandro Toledo.

Cabe destacar que un paciente crónico triplica el coste de un paciente corriente. Y los costes en los pacientes con más de una enfermedad crónica llegan a multiplicarse por seis respecto a los que no tienen ninguna o solo tienen una.

La mayor demanda asistencial en nuestro sistema está generada por pacientes crónicos pluripatológicos y polimedicados. “Simplemente la suma de fármacos provoca efectos secundarios, a veces muy graves. Lo que intentamos es simplificar al máximo. Mantener todos los fármacos que el paciente necesita, retirar aquellos que sean secundarios o ajustarle las dosis intentando conciliar la necesidad del paciente para que viva cómodo y confortablemente minimizando los riesgos de efectos secundarios, y tampoco que fragmenten su vida”, indica el Dr. Casariego.

Pero es preocupante que muchos pacientes por sus malos hábitos sufran una insuficiencia renal crónica y acaben en diálisis y en trasplante, con grandes costos para el Estado, y que sin embargo alguien que se cuida mucho y tiene una enfermedad rara no reciba fármacos para tratar su enfermedad. Es una cruel realidad. Seguro.

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