Las Claves: Rodríguez en su kilómetro cero

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14 feb 2014 - 16:00 h
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En Madrid se producen movimientos adecuados a las circunstancias. Hace bien el nuevo Consejero de Sanidad, Javier Rodríguez, al cambiar los cromos del álbum que resultan tan expertos como jóvenes con lo que uno tiene la sensación, como ocurre con los álbumes de fútbol de cada temporada, que empieza una nueva Liga. Así que el doctor Rodríguez con gran dolor de corazón ha tirado de banquillo y nos ha demostrado que en la Comunidad de Madrid tiene tanto calado el que corre por la banda como el que es titular. Es de justicia reconocer el trabajo realizado con anterioridad por Javier Maldonado quien ha dejado constancia de sus lealtades y eficacia en el Hospital La Paz y en el Ramón y Cajal. Del santo Manuel Molina no hace falta contar más que sería la típica persona a la que uno le podría dejar la llave de su casa cuando se va a las Américas o a cualquier otra guerra. Con Paloma Martín ha encontrado un trayecto lógico a sus anteriores funciones en la Dirección General de Inspección y el hombre que se va a batir el cobre es el nuevo Director General de Hospitales, Mariano Alcaraz, hasta ahora Director Médico del Puerta de Hierro y anterior Director Médico y Gerente del Hospital de la Cruz Roja, Coordinador de Urgencias del Hospital de Getafe y Director Asistencial del Gregorio Marañón. En este caso tomen buena nota de que su experiencia en cargos directivos es un valor lógico pero infinitamente inferior a la confianza que tiene depositada en él el nuevo Consejero, que le conoce profundamente y hasta podrían entenderse con la mirada. Estamos convencidos de que el éxito de este trayecto final de la legislatura en la Comunidad va a depender mucho de los aciertos y la brújula que utilice el Dr. Alcaraz.

Finalmente desearle que le vaya bonito al Dr. Antonio Burgueño, auténtica “caja negra” de nuestra Medicina y Asistencia Hospitalaria con todas sus batallas y diatribas conocidas y anotadas en su histórica agenda. Y a Patricia Flores desearle que la experiencia atesorada en este tiempo le reconforte en la seguridad de que su tenacidad, trabajos y esfuerzos la compensarán en esa satisfacción íntima que tienen aquellas personas que pueden dormir tranquilas porque han cumplido con su deber. Lo mejor y mucha suerte.

En la intrahistoria de este proceso y en esta carrera de relevos hay matices de supervivencias no contados pero también el sabor agridulce de aquellos que aun haciendo lo que les mandaban de la mejor manera posible se equivocaron al poner una marcha diferente a la que precisaba el coche que conducían en ese momento. La historia demuestra que si eres honesto y te equivocas se recuerda el error porque en los triunfadores de postín siempre hay un histórico de cadáveres políticos.

La historia de esta Comunidad y de su asistencia sanitaria ha entrado en una dinámica que aunque tenga curación tiene mala pinta. Eso mismo ocurre con aquellos pacientes que se nos sientan delante en la consulta y aunque les veamos con un aspecto extraordinario nosotros sabemos que por dentro hay alguna patología crónica difícil de retrotraer. Y como no hay nada imposible y la convivencia apacible de la vida es el último resultado de los consensos, alguien tendrá que sentarse a hacer un trabajo emocional y de recursos humanos previo a los pactos y a dejar las cosas sanitarias públicas de la Sanidad madrileña en el kilómetro cero. Ese lugar que, más allá de la Puerta del Sol, concita todos los equilibrios. Seguro.

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