Las inmunoterapias dirigidas a PD-1 y CTLA-4 generan impacto en ASCO

El anti-PD-1 lambrolizumab llega a alcanzar un 52% de respuesta en su dosis más alta
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07 jun 2013 - 16:00 h
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Los avances en inmunoterapia dibujan un nuevo horizonte en el tratamiento de tumores como el melanoma, aunque también promete en pulmón, riñón y tumores gástricos, y de hecho ha sido el tema estrella del congreso ASCO. Si bien hasta ahora no se había logrado potenciar el propio sistema inmune como arma de lucha contra las células tumorales (ver GM nº 467), en el congreso se presentaron los resultados del segumiento a largo plazo de un estudio expandido fase I que demuestra que el anti-PD-1 nivolumab alcanza respuestas duraderas en pacientes con melanoma en estadio IV.

Mario Sznol, profesor de oncología médica en el Yale Cancer Center en New Haven, primer autor del estudio, explicó que en él se reclutaron 107 pacientes, todos ellos tratados antes con terapias sistémicas que habían empeorado su estado, que recibieron cinco dosis diferentes de nivolumab. Según Sznol, el 31 por ciento de los pacientes experimentaron una reducción tumoral de al menos un 30 por ciento y la supervivencia estimada a los dos años era del 43 por ciento. En cuanto a supervivencia global media, fue de 16,8 meses para todas las dosis.

Aunque no es un ensayo randomizado, el autor principal declara que incluye a un número “considerable” de pacientes y que la duración de las respuestas es señal de una prometedora actividad clínica. Además de un fase III, el siguiente paso serán nuevas investigaciones para buscar biomarcadores que permitan predecir qué pacientes se beneficiarán de esta terapia, y la proteína PD-L1 apunta potencial.

Por otro lado, un fase I con 135 pacientes con otro anti-PD-1, lambrolizumab, logra un 38 por ciento de reducción del tumor, pero alcanza hasta un 52 por ciento de respuesta en los pacientes que reciben la dosis más alta.

Al cabo de un año, sólo han progresado 5 pacientes de los que alcanzaron respuesta objetiva, según destaca Antoni Ribas, director del estudio, de la Universidad de California en Los Ángeles.

Añadir GM-CSF a ipilimumab

Por otro lado, añadir el factor estimulador de colonias de granulocitos/macrófagos GM-CSF (sargramostim, leukine) a un aumento de dosis de la inmunoterapia ipilimumab (Yervoy), cuya diana es CTLA-4, incrementa la supervivencia en pacientes con melanoma metastásico. Como explicó Stephen Hodi, profesor asociado del Dana-Farber Cancer Institute de Boston, en este estudio con 245 pacientes y un seguimiento de 13,3 meses, se comparó la eficacia de la combinación frente a ipilimumab solo. Aunque las tasas de disminución del tamaño del tumor fueron comparables en ambos grupos (11-14 por ciento), la tasa de supervivencia global despuntó en el brazo de la combinación. Así, un año después de recibir la terapia, el 68,9 por ciento de los pacientes estaban vivos, en comparación con el 52,9 por ciento de los que recibieron ipilimumab solo.

“Los pacientes que recibieron la combinación presentaron un 35 por ciento menos de riesgo de fallecer que los que recibieron la inmunoterapia sola”, matizó Hodi.

Además, la combinación provocó menos toxicidad pulmonar y gastrointestinal. En el brazo de estudio se registraron dos muertes posiblemente relacionadas con el tratamiento, frente a 7 en la rama con ipilimumab solo.

Ahora se intentará definir mejor el papel de GM-CSF en combinación con otras inmunoterapias que se dirijan a diferentes dianas, como PD-1 y PD-L1.

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