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13 feb 2015 - 16:00 h
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La introducción de los nuevos antivirales de acción directa simeprevir, sofosbuvir y daclatasvir y la eliminación tanto de la biterapia con interferón pegilado y ribavirina como de los regímenes que incluyen telaprevir o boceprevir como pautas preferentes son las principales novedades que incluye la guía de práctica clínica ‘Manejo de las hepatitis virales en pacientes infectados por el VIH’, cuya actualización acaba de ser publicada por Gesida, el Grupo de Estudio del Sida de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc). Unos cambios que, asegura Juan Berenguer, presidente de Gesida, “es posible que en junio estén obsoletos” dado el ritmo al que están llegando —y se espera que sigan llegando— los avances en hepatitis C.

En cuanto a qué pacientes tratar, las guías recomiendan tratar de forma prioritaria a los pacientes con estadios de fibrosis F3 y F4, pero también a los F2 ya que, como señala Berenguer, datos procedentes de la cohorte nacional de Gesida apuntan a una menor descompensación, menos hepatocarcinomas e incluso un progreso menor del VIH en pacientes F2 curados del virus de la hepatitis C (VHC) a siete años de mediana de seguimiento. “Si el objetivo es revertir este proceso, existe un efecto clínico relevante”, apunta Berenguer. En cuanto a F0 y F1, aún es pronto para concluir si se produce o no un beneficio clínico significativo, ya que no existen estudios a tantos años de seguimiento.

Una recomendaciones que podrían ser muy similares a las que aparezcan en las guías de consenso para el tratamiento de la hepatitis C que la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) tiene previsto presentar durante la celebración de su 40º Congreso, ya que los estudios demuestran que los nuevos tratamientos son igual de eficaces en pacientes con VHC que en coinfectados. Por eso Berenguer, que ha colaborado en la elaboración de la guía, señala que los pacientes con VIH “han dejado de ser un subgrupo” y subraya que “las recomendaciones tienen que tener una sola voz”.

En este sentido, y siguiendo el ejemplo americano, que adoptó esta medida a principios de 2014, Berenguer anuncia que ya existe un acuerdo entre la Seimc y la AEEH para que “las próximas guías sean conjuntas”. En su opinión, “llegados a este punto, en que los tratamientos son los mismos, es lo más lógico”.

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