Las UCIs consolidan los programas zero, aunque requieren de más inversión

Las bacterias multiresistentes son un reto en el que el principal eslabón es el consumo responsable de antibióticos
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24 jun 2016 - 16:00 h
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Las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS) y la resistencias antimicrobianas están en la agenda de infectólogos e intensivistas en los últimos tiempos. Las comunidades autónomas han ido trabajando en diversos proyectos preventivos y detectores. Los datos son optimistas a nivel nacional.

Durante 2015, el porcentaje de antibióticos empleados para el tratamiento de infección intra-UCI fue del 18,4 por ciento de todas las indicaciones, la menor proporción de todos los años. Una de las aportaciones de Resistencia Zero (RZ) ha sido demostrar que la mayoría de microorganismos multirresistentes (MMR) que se identifican en los pacientes ingresados en las UCI ya estaban presentes al ingreso del paciente. Así, el 60 por ciento de los MMR fueron identificados en el momento del ingreso del paciente. Las estrategias propuestas en el proyecto están controlando en las UCI la transmisión cruzada a través del personal sanitario y favoreciendo la eliminación de reservorios. Unas conclusiones que se han presentado durante el 51º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc), donde los expertos han puesto sobre la mesa los últimos resultados y avances que se están consiguiendo con los proyectos zero.

Mercedes Palomar, coordinadora científica de la Estrategia de Seguridad del Paciente, destaca que los resultados presentados de Bacteriemia (BZ) y Neumonía Zero (NZ) han superado las previsiones iniciales. “En la práctica asistencial se han integrado los conceptos técnicos y de seguridad y se está trabajando en la monitorización de las tasas de infecciones y en la disminución de las multirresistencias adquiridas en la UCI”. Si bien apunta a que la crisis económica está haciendo mella, sobre todo, porque estos procedimientos suponen dotar a las unidades de más recursos, “algo en lo que todavía hace falta incidir”.

El objetivo en RZ, que culminará su proceso de implantación esta semana, era disminuir un 20 por ciento las tasas de las infecciones. En este sentido, las previsiones son más optimistas. Sin embargo, Palomar destaca que lo relevante es el esfuerzo que se ha hecho para que estos protocolos sean parte de la rutina diaria. “Se ha observado una disminución a todos los niveles, y los hospitales los están normalizando”, apunta.

Uso racional de antibióticos

El uso de los antimicrobianos ha sido otro de los eslabones del encuentro. Palomar comenta que los datos del último informe Envin están poniendo sobre la mesa la necesidad de doblar esfuerzos. “El uso racional de antibióticos ayuda a combatir las resistencias”. De este modo, las UCIs ya están trabajando en ajustar los periodos de tratamiento. Este esfuerzo ha pasado por disminuir el número de días que los pacientes toman los antibióticos en las unidades de cuidados intensivos. Sin embargo, Palomar advierte de que no existen demasiados antibióticos activos, por lo que las resistencias son cada vez son más complejas.

Además, el esfuerzo que están haciendo los intensivistas en la medición de resultados es un ejemplo a seguir en un contexto donde esta práctica no es habitual. La progresiva integración de las UCIs en el registro Envin-Helics consolida el concepto de que la vigilancia y el control de las infecciones adquiridas en estas áreas es una responsabilidad de los propios médicos que atienden a los pacientes. “La información acumulada en el registro ha permitido analizar los cambios en las características y evolución de los pacientes ingresados en nuestras UCI a nivel nacional”, explica.

Sin embargo, a pesar del apoyo institucional no se dispone de recursos. Palomar insiste en que esta concienciación llegue hasta la administración.

A nivel nacional, sociedades científicas, comunidades y organismos sanitarios trabajan en el Plan Nacional de Resistencias a Antibióticos (PRAM), pero “si no se invierten recursos para hacer educación sanitaria tanto a profesionales como al público general no disminuirá el consumo de antibióticos”, en el que por cierto España está a la cabeza de Europa.

Obsolescencia en las UCIs

Sin embargo, esta inversión está lejos de ser una realidad. De hecho, en la Comunidad Valenciana, sede del encuentro, el 30 por ciento de los aparatos de las unidades de cuidados intensivos “estaban obsoletos a la llegada del nuevo gobierno autonómico” y por lo que de no adoptar medidas al final de la legislatura los cálculos previenen una obsolescencia del 70 por ciento. Así lo advirtió el director general de Asistencia Sanitaria, Rafael Sotoca. En esta línea, el presidente del comité local de Semicyuc, Manuel Cervera, lamentó la desinversión que se ha hecho en los hospitales valencianos, que ha afectado directamente al funcionamiento de las unidades de cuidados intensivos.

La humanización de la sanidad es una de las ‘coletillas’ más escuchadas en los círculos sanitarios, pero, ahora se puede afirmar que se están dando pasos en esta senda. Gabriel Heras es el creador del Proyecto HU-CI que precisamente busca expandir esta humanización en los entornos de intesivos. El proyecto, avalado por la Semicyuc, ha tenido múltiples reconocimientos y se ha llegado a exportar a otros países como Bolivia donde ya se está dando forma. Los pilares buscan mejoras no sólo a nivel del paciente, sino también de los familiares y los propios personales. Como explica Heras supone una visión 360º del abordaje en estas unidades.

Sin embargo, esta fórmula requiere de inversión, “pero es algo por lo que hay que apostar”. Una de las líneas maestras de este proyecto es la integración de los cuidados paliativos en estas unidades. En este sentido, los expertos han encontrado en esta fórmula una mejora en el abordaje del paciente y una reducción de la estancia en la unidad.

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