Liraglutida, recomendado en pacientes diabéticos con obesidad y alto riesgo cardiovascular o de hipoglucemias

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08 ene 2014 - 12:00 h
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Los grupos de trabajo de Diabetes y Obesidad y de Riesgo Cardiovascular de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) han presentado el “Consenso sobre el Uso de Liraglutida en el Tratamiento de la Diabetes en Medicina Interna”. En él, se concluye que el citado fármaco es especialmente recomendable para el tratamiento de pacientes con diabetes que presentan obesidad, alto riesgo cardiovascular o riesgo de hipoglucemias.

Sobre esto, Ricardo Gómez, coordinador del Grupo de Diabetes y Obesidad de la SEMI, explica que “liraglutida tiene la ventaja de permitir un buen control glucémico sin ganancia de peso y sin hipoglucemias, resultando eficaz también en el abordaje integral de los factores de riesgo cardiovascular de las personas con diabetes tipo 2. Por ello, es una terapia de gran utilidad para los pacientes con diabetes y obesidad, alto riesgo cardiovascular o con historial de hipoglucemias”.

La elaboración de este consenso se ha basado en la opinión de un panel de 40 expertos de la sociedad. Todos ellos han sido sondeados mediante la técnica Delphi de repetición de cuestionarios hasta la consecución de un consenso. Los temas abordados han sido la eficacia, tolerancia y seguridad de liraglutida, las estrategias y escenarios clínicos a contemplar con dicha terapia y las situaciones especiales para su uso.

De este sondeo, el apenel de expertos ha concuido que los análogos del GLP-1 son las fármacos antidiabéticos no insulínicos con mayor eficacia en la reducción de glucemia. Entre estos análogos, liraglutida se define como “una excelente opción terapéutica en el abordaje integral del riesgo cardiovascular del paciente con diabetes tipo 2” por, entre otras razones, su eficacia en el descenso del peso corporal y de la presión arterial, la reducción del contenido de grasa visceral y la modificación favorable del perfil lipídico.

Respecto a la tolerancia, los expertos de la SEMI han comparado su propia experiencia clínica con los ensayos clínicos realizados hasta la fecha sobre liraglutida, según los cuales las náuseas son un efecto adverso relativamente frecuente al principio del tratamiento pero remiten al poco tiempo. Por otro lado, Gómez apunta que “se ha considerado que liraglutida es una alternativa eficaz y segura en la diabetes tipo 2 de inicio, puesto que su uso, asociado a metformina, no produce hipoglucemia, con lo que el ahorro en tiras reactivas sería considerable en comparación con la asociación metformina-insulina”.

El consenso de la SEMI destaca también la importancia que se otorga a la obesidad como factor clave a la hora de elegir un tratamiento para la diabetes tipo 2. La reducción de peso, junto a la mejoría de otros factores de riesgo vascular en pacientes obesos como la hipertensión, justifican priorizar la liraglutida como segundo fármaco, asociado a metformina, frente a los inhibidores DPP-4. El último capítulo del documento recopila otras situaciones especiales de pacientes con diabetes tipo 2 en las que “se ponen de manifiesto los beneficios potenciales y la seguridad de liraglutida”, como el alta hospitalaria (dado su bajo riesgo de hipoglucemias), las patologías asociadas a la obesidad (como el síndrome de apnea del sueño) o los pacientes con obesidad mórbida, hipertensión arterial e hiperlipemia.

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