Enfermedades Infecciosas

Los AAD revolucionan el tratamiento del VHC con una eficacia por encima del 95%

La llegada de nuevos fármacos con menos toxicidad marca la pauta a seguir en el campo del VIH
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09 may 2016 - 11:00 h
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En pocas ocasiones, una nueva clase de tratamiento supone un cambio tan radicalmente positivo como la llegada de antivirales de acción directa (AAD) en hepatitis C. Después de años en que las terapias lograban una eficacia cercana al 50 por ciento de los pacientes infectados, la irrupción de los AAD ha permitido que más del 95 por ciento se beneficie. Ramón Planas, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Germans Trias i Pujol, no duda en calificar la aparición de estas terapias “como una gran revolución en el campo de la medicina”, y no sólo en el área de la hepatología.

Como señala este experto, los fármacos que se empleaban anteriormente “están basadas en interferón, por lo que eran muy mal tolerados y la duración del tratamiento se prolongaba 48 semanas”. Ahora, comenta Planas, la duración de la terapia es de 12 semanas y no se incluye interferón, por lo que se producen muchos menos efectos secundarios.

Estos antivirales de acción directa son fármacos como sofosbuvir, daclatasvir, simeprevir, la combinación de ledipasvir con sofosbuvir o la combinación de ombitasvir, paritaprevir y ritonavir con dasabuvir. Cada uno de ellos se emplea para tratar diferentes genotipos, pero todos destacan por sus elevadas tasas de eficacia.

Por ejemplo, sofosbuvir y simeprevir mostraron en sendos estudios que logran una respuesta viral sostenida a las 12 semanas del 95 por ciento en pacientes con fibrosis leve o moderada, independientemente de la utilización de ribavirina. Por su parte, en el caso de la combinación de sofosbuvir y ledipasvir, un ensayo con pacientes cirróticos que habían fracasado a terapia triple con telaprevir o boceprevir mostró que la eficacia era del 96 por ciento a las 12 semanas y del 97 por ciento a las 24 semanas. “Ya tenemos unos fármacos que son muy eficaces; ahora, el siguiente paso es diagnosticar a más pacientes, ya que sólo se ha identificado al 25-40 por ciento de las personas infectadas”, señala Planas.

Nuevos tratamientos en VIH

En el campo del VIH, las terapias más recientes han supuesto una mejora de la eficacia pero también de la tolerancia. Josep María Gatell, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona, destaca dolutegravir, un inhibidor de la integrasa que actúa bloqueando la replicación del VIH al evitar la integración del ADN viral en el material genético de las células inmunitarias humanas diana. No hay que olvidar que este fármaco ha sido el primero en mostrar más eficacia que la combinación de efavirenz, emtricitabina y tenofovir fumarato, todo un estándar de tratamiento en esta patología. Entre las grandes ventajas de dolutegravir sobresale que es eficaz en pacientes naïve y en aquellos que han fracasado en tratamientos previos.

Asimismo, Gatell señala la relevancia de una nueva formulación de tenofovir fumarato, uno de los fármacos para el VIH más empleados, y que es “tenofovir alafenamida, que presenta menos toxicidad renal y ósea”.

Controlar el VHC

Planas considera que hacia el año 2025 será factible tener controlada la enfermedad. “Ello implicaría que en los pacientes desapareciera el riesgo de desarrollar cirrosis, carcinoma hepatocelular y la necesidad de un trasplante. Y que al menos el 65 por ciento de las personas infectadas estuvieran diagnosticadas y se pudieran beneficiar de las opciones terapéuticas disponibles”.

Fármacos pangenotípicos

Actualmente, los fármacos para el VHC atacan a uno o varios genotipos, pero no a todos. Planas cree que algunos de los nuevos fármacos que llegarán para tratar este virus serán eficaces en todos los genotipos.

Profilaxis preexposición

Gatell señala que en pocos meses se podría aprobar la indicación de que “las personas con elevado riesgo de contraer el VIH reciban tratamiento antiviral”.

Una inyección cada dos meses en VIH

Los pacientes infectados con el VIH deben tomar cada día su tratamiento oral para combatir la enfermedad. Un factor que, en ocasiones, genera problemas de adherencia. Gatell explica que hay en investigación tratamientos que se “inyectarían cada dos meses”. Una ventaja para mejorar la adherencia. Este experto considera que esta inyección podría estar disponible en “dos o tres años”.

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