Los nuevos TAC producen hasta un 40% menos de radiación

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26 may 2014 - 16:00 h
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La reducción de las dosis de radiación en las tomografías computarizadas (TC), también conocidas como TAC (tomografía axial computarizada) o escáner, ha sido uno de los temas tratados en el área de Abdomen del 32.º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram), que se celebra en el Palacio de Exposiciones y Congresos de la Ciudad de Oviedo del 22 al 25 de mayo.

Tal y como ha señalado el doctor Luis Luyando, vocal del área de Abdomen del Congreso, “los nuevos equipos de tomografía computarizada producen hasta un 40 por ciento menos de radiación si se comparan con equipos de tres o más años de antigüedad. Esto, supone una clara ventaja para la seguridad del paciente, dado que la tomografía computarizada es la tecnología de estudio que más radiación emite”.

La preocupación de los radiólogos por realizar estudios con una menor radiación ha tenido su respuesta en un doble enfoque: “Por un lado, la tecnología informática y técnicas reconstructivas de iteración aplicada a estos dispositivos se han mejorado sustancialmente; y por otro, los tiempos de exposición se han reducido, merced a la mayor velocidad de los equipos”.Tanto es así, que, según ha indicado el radiólogo, “ya es posible contar con equipos que pueden realizar tomografías computarizadas del corazón en tan sólo un latido, por lo que la radiación que se emite se ha reducido al mínimo. En cuanto a las TC de tórax, por citar algunas, ya se pueden hacer en tan solo dos o tres segundos”.

Entre las aplicaciones más frecuentes en las que se emplean las tomografías computarizadas se encuentran las correspondientes a las áreas abdominal y torácica, la vascular (TC de aorta torácica y abdominal), de cráneo, sistema musculoesquelético (extremidades inferiores), etcétera.

El especialista ha destacado que, además de la reducción de las dosis logradas por los avances tecnológicos, “se sigue protegiendo a los grupos especialmente vulnerables con protecciones físicas para reducir el riesgo al máximo. Así, por ejemplo, en la mujeres jóvenes en edad fértil empleamos unas protecciones de bismuto en las zonas de la glándula tiroides y las mamas, ya que ambas son especialmente sensibles a la radiación”.

La necesidad de una mayor protección de los pacientes pediátricos ha propiciado que “las dosis de radicación se hayan reducido entre un 50 y un 75 por ciento respecto a las dosis de equipos con tres o cuatro años de antigüedad. Esto es especialmente importante en un tipo de pacientes tan vulnerables como son los niños”. Asimismo, para programas de cribado y en situaciones específicas que así lo requieren “por ejemplo, en los screening de cáncer de pulmón, también se ha logrado un reducción de las dosis muy importante que puede llegar a un 75 por ciento”.

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