“Los profesionales son reticentes al cambio cultural que suponen las NN.TT.”

JAIME DEL BARRIO Presidente de la Asociación Salud Digital
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19 feb 2016 - 16:00 h
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Big data, genoma, medicina de precisión, telemedicina... Todo ello con el tamiz de las tecnologías de la información y la comunicación. España se abre paso en el mundo tecnológico, pero todavía tiene mucho que aprender.

Pregunta. Desde la Asociación de Salud Digital apuestan por un plan nacional, ¿qué líneas debería seguir?

Respuesta. Hace falta profundizar en el grado de desarrollo de las nuevas tecnologías en el ámbito sanitario. Indicadores como la historia clínica digital, la receta electrónica o la imagen médica digital son diferentes en cada comunidad. Hablamos de un SNS pero la realidad es que hay 17 servicios regionales con un grado de desarrollo distinto. Por lo tanto, apostamos por poner en marcha alguna herramienta que de manera periódica evalúe la situación y que permita planificar, optimizar recursos, y en definitiva, hacer un SNS sostenible gracias a las TICs.

P. ¿Cuáles son las necesidades más urgentes?

R. Estamos empezando a cambiar el modelo de asistencia sanitaria hacia un modelo de crónicos; el paciente está más informado y además quiere decidir sobre su propia enfermedad. Estos hilos conductores vienen de la mano de los avances en la gestión del conocimiento, el acceso del paciente y el compartir la información. Tenemos que ponernos a trabajar en el mundo de la tecnología; desarrollar bases de datos; y en definitiva, en muy poco tiempo podremos en marcha grupos de trabajo para concretar cuáles van a ser los indicadores, y acotar los que son de interés y los que pueden tener un impacto en la salud.

P. Ya no hay duda de que son coste efectivas...

R. Así lo demuestra la evidencia científica. El que ahora mismo el sistema de imagen digital sea interoperable entre hospitales podría suponer un ahorro en el coste del diagnóstico por imagen de un 30 por ciento. Es mucho dinero, que se podría destinar a otro tipo de política de salud. Siempre se pone el foco en la reducción del gasto farmacológico que puede suponer entre un 20-15 por ciento del presupuesto y sin embargo, no lo ponemos en lo que invertimos en un diagnóstico. España invierte en el diagnóstico entre un 1,5 y un 2 por ciento de lo que es el presupuesto sanitario, frente a otros países que están en el cinco por ciento.

P. La interoperabilidad es una tarea pendiente. ¿Son más optimistas con respecto a esta nueva legislatura?

R. Siempre hay que serlo. La conexión de diferentes dispositivos y bases de datos es una condición sine qua non para el desarrollo del sector sanitario. Es impensable que ahora mismo no exista. Si miramos hacia atrás ésta ha sido una legislatura perdida. No se ha conseguido que el SNS se abra telemáticamente, por lo tanto, los diferentes sistemas sanitarios no comparten datos, no se benefician de lo que supone esta gestión a la hora de planificar, ordenar y de poder detectar los resultados en salud. Hay que avanzar en la planificación en base a resultados en salud. Esto implica un cambio cultural grande y un porcentaje de generosidad de compartir datos.

P. ¿Se necesita un liderazgo del ministerio de Sanidad para que esto avance?

R. Es incuestionable. Muchas veces ligamos la autoridad de un ministerio a un presupuesto y esto no siempre es así. No significa que tenga que tener un gran presupuesto para poder ejercer el liderazgo que ahora mismo se le exige. Tiene atribuciones marcadas por la ley que le dan esa capacidad. Probablemente es el momento de analizar lo que hay en común en cada autonomía y seguir evaluando. Pero sí que creo que el ministerio, se llame como se llame, tiene que ser uno de los ministerios cercano al presidente del Gobierno, ya que la Sanidad es un área estratégica.

P. ¿Qué comunidades están más avanzadas en este tipo de tecnologías?

R. Es difícil, porque cada comunidad autónoma tiene un grado de desarrollo diferente en cuanto a historia clínica o receta electrónica. Nos preocupa que en función de los vaivenes políticos se modifica todo lo que hay. Esto es una locura conceptual. Estamos hablando de procesos de conocimiento, de formación y desarrollo y no tiene sentido que cambie todo. Dicho esto, ésta sería una de las cuestiones que los partidos políticos a la hora de llegar acuerdos tendrían que consensuar. El grado de desarrollo de la receta electrónica está cerca del cien por cien en Valencia; Andalucía; Cataluña; Baleares; Extremadura y por debajo del 80 por ciento de su implantación en Madrid, Cantabria, y Castilla y León. Es verdad que en AP en España estamos cerca del 93 por ciento en total. Cuando hablamos de interconexión entre especializada y primaria todavía las cifras descienden más.

P. ¿Cuál es la razón de que estemos por detrás de otros países de nuestro entorno?

R. Hay diferentes factores. Entre ellos, las reticencias de los profesionales al cambio. Existe una dicotomía cultural de tiempo y me preocupa que los nuevos profesionales de la salud están siendo formados por expertos que todavía no han hecho este salto y que la mayoría quiere ser como sus maestros.

P. ¿Puede haber el ámbito regulatorio en el retraso del big data?

R. Rotundamente no. Siempre se ha puesto como excusa. Todavía España no tiene experiencia en comparación de datos, y publicación de resultados y es en lo que tenemos que incidir. .

P. El PSOE lleva en su programa un plan para la renovación de la tecnología sanitaria, ¿cómo valora esta iniciativa?

R. Todo lo que suponga renovación es siempre bienvenido, lo que ocurre es que hay que preguntar qué significa esto. El parque tecnológico en España está obsoleto. Lo ideal sería analizar primero qué hay, y en base a eso hacer una propuesta de cara al futuro .

P. El programa H2020 contempla ayudas de 1.000 millones de euros para la investigación en salud digital, ¿se encuentra España preparada para competir con esas ayudas?

R. A nivel de conocimiento sí, a nivel de gestión de este tipo de ayudas no. En España históricamente hemos tenido un grado de desarrollo de investigación que nos ha permitido siempre estar dentro de los diez primeros países del mundo. Pero tenemos que aprender a llegar al H2020, y analizar quién lo está haciendo bien para aprender de ello. Nos tenemos que quitar el miedo a que nos digan que no.

Siempre se pone el foco en la reducción del gasto farmacológico, y no en la inversión
en el diagnóstico”

Tenemos que aprender a llegar al H2020. Hay que perder el miedo a
que nos digan que no”

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