Mayor supervivencia en carcinomatosis peritoneal con un tratamiento multimodal

Tras la citoreducción del tumor, se comienza a administrar la quimioterapia intraperitoneal hipertérmica
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14 feb 2014 - 16:00 h
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De ser considerada una fase terminal diseminada del cáncer, con cuidados paliativos como tratamiento principal, la carcinomatosis peritoneal “se redescubrió” como una enfermedad locorregional limitada a la cavidad abdominal hace ahora unos diez años, gracias sobre todo a las investigaciones de Paul Sugarbaker, director médico del Centro de Patología Digestiva del Hospital MedStar de Washington, en Estados Unidos.

Fue entonces cuando se comenzaron a estudiar tratamientos específicos para esta enfermedad y se iniciaron una serie de ensayos clínicos que confirmaron efectivamente un aumento de la supervivencia en determinadas indicaciones. Y así hasta llegar al tratamiento multimodal como el que se practica en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, en Madrid. Una técnica que, tal y como explica Alberto Gutiérrez, jefe de sección del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo de este hospital, consiste en “una primera fase en la que se intenta una citoreducción o disminución máxima del tumor y una segunda fase en la que se administra la quimioterapia intraperitoneal hipertérmica”.

Para la realización de ambas fases, que se llevan a cabo de manera simultánea, se requieren dos anestesistas, tres cirujanos, un residente de cirugía y un ingeniero para el manejo de la máquina de quimioterapia hipertérmica, además de un incremento del personal de enfermería. Una cantidad de personal que se justifica por las nueve o diez horas de media que puede durar esta intervención, “siempre dependiendo del índice de carcinomatosis y de si hay que hacer resecciones de órganos o anastomosis de órganos del tubo digestivo”, explica Gutiérrez.

Una vez finalizada la intervención, la duración del postoperatorio variará entre 7 y 15 días, dependiendo también en este caso de la técnica utilizada para conseguir la máxima reducción del tumor (resecciones intestinales, anastomosis quirúrgicas o cualquier otro procedimiento). La mayoría de los pacientes continúan después con un tratamiento con quimioterapia sistémica en el servicio de Oncología.

Además de este hospital, que ya ha intervenido con éxito a 14 pacientes (y tiene a otros cuatro en lista de espera para este mes de febrero), en la Comunidad de Madrid también practican esta técnica el Hospital de Fuenlabrada y el Gregorio Marañón. Asimismo, Gutiérrez asegura que, cada vez más, están apareciendo centros de referencia en este tratamiento multimodal y que “todas las comunidades autónomas tienen por lo menos un centro de referencia público que realiza esta técnicas”.

Además de en carcinomatosis peritoneal, esta técnica también está indicada en pacientes con carcinomatosis secundaria a tumores de origen colónico, gástrico u ovárico o con tumores peritoneales primarios. De hecho, existen especialistas en estas áreas dentro del Comité de Tumores que Gutiérrez tiene formado para valorar la conveniencia o no de realizar esta intervención en determinados pacientes. Y es que esta técnica no es eficaz en todo los casos. “Hacemos una indicación muy selectiva, ya que la experiencia que hay con estas técnicas indica que solo en determinados casos aumenta realmente la supervivencia y la estancia libre de enfermedad”, aclara este profesional médico.

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