Menos EICH con TPH y DCT en pacientes mayores de 50 años y LMA y SMD

Con la depleción de las células T (DCT), los pacientes reciben menos linfocitos T, responsables de la EICH
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08 abr 2016 - 16:00 h
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Hasta hace unos años, el trasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH) en pacientes de más de 50 años de edad que sufrían leucemia mieloide aguda (LMA) o síndromes mielodisplásicos (SMD) no se recomendaba porque era demasiado tóxico. Pero, como comentó Pere Barba, del Servicio de Hematología del Hospital Universitario Vall d’Hebron, durante la 42a Reunión Anual de la Sociedad Europea de Trasplante de Sangre y de Médula Ósea, “en la actualidad, la mitad de los pacientes que reciben este tipo de trasplante son mayores de 50 años”. Por eso es importante realizar estudios sobre la eficacia y seguridad de este tratamiento.

En este sentido, Barba presentó los datos de un trabajo en el que se ha comparado a un grupo de pacientes de este grupo de edad con leucemia mieloide aguda o síndromes mielodisplásicos que recibieron un trasplante de progenitores hematopoyéticos con depleción de las células T (DCT) con un grupo que recibió un trasplante sin la citada depleción pero que se sometió previamente a una quimioterapia de intensidad reducida. Los pacientes del primer grupo pertenecían a varios centros españoles, mientras que los del segundo grupo eran del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York.

En el estudio participaron 356 pacientes, y, a pesar de que no se observaron diferencias en cuanto a la supervivencia, el dato más destacable es que aquellos que recibieron un trasplante de progenitores hematopoyéticos con depleción de las células T sufrieron con mucha menos frecuencia la enfermedad injerto contra huésped (EICH). En concreto, dijo Barba, “el 50 por ciento no padecieron ese problema, mientras que sólo el 7 por ciento de los pacientes que recibieron quimioterapia de intensidad baja previamente se vieron libres de él”.

A juicio de este experto, este dato es muy relevante porque la enfermedad injerto contra huésped “resta mucha calidad de vida, ya que, entre otros síntomas, puede causar sequedad de ojos o de boca, dificultades para respirar y problemas en la piel”.

Mediante la depleción de las células o linfocitos T, lo que se consigue es que los pacientes reciban muchas menos células de este tipo, que son las responsables de la enfermedad del injerto contra el huésped. Barba comentó que una de las desventajas de esta terapia es que aumentan las infecciones. “Pero esto no se traduce en un incremento de la mortalidad”, dijo.

Este experto también destacó que este es el primer estudio en que el se comparan ambas estrategias en pacientes de más de 50 años de edad.

LMA con deleción 17p

Por su parte, Miguel Ángel Sanz, presidente del comité científico del congreso y jefe del Servicio de Hematología del Hospital La Fe, comentó que uno de los principales debates de este evento ha sido el de cuáles son las mejores alternativas al trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos de hermano idéntico. “Antes era un requisito que el trasplante fuera de un familiar idéntico, y ahora, gracias a que, por ejemplo, se han desarrollado mucho los trasplantes por parte de donantes no emparentados, prácticamente la totalidad de los pacientes pueden ser trasplantados”, remarcó Sanz.

Asimismo, este experto ha participado en un estudio retrospectvo en el que se analizó la eficacia del trasplante alogénico en pacientes con leucemia mieloide aguda y deleción 17p. La principal conclusión es que “tanto los trasplantes de donante emparentado como de no emparentado, que fueron más de la mitad de la serie, funcionan de forma similar”, señaló.

Beta-talasemia y drepanocitosis

Otro de los estudios destacados del congreso recoge la experiencia de siete centros españoles con el trasplante de progenitores hematopoyéticos en pacientes con beta-talasemia o drepanocitosis. Como señaló Laura Alonso, del Servicio de Oncología y Hematología en la Infancia y Trasplante de Progenitores Hematopoyéticos Pediátrico del Hospital Universitario Vall d’Hebron, el trabajo analiza datos de 43 pacientes trasplantados en el caso de beta-talasemia y 22 en el caso de drepanocitosis. “Entre los pacientes con beta-talasemia se trasplantaron sobre todo los que necesitaban transfusiones de sangre de forma frecuente. Y, entre los que sufrían drepanocitosis, aquellos que padecían alguna complicación relativa a la enfermedad”, dijo. Asimismo, en la primera patología había un porcentaje más elevado de donantes no emparentados o familiares alternativos al donante idéntico.

Los trasplantes de donante
no emparentado, tan eficaces como los de emparentado
en LMA con deleción 17p

En pacientes con beta-talasemia se trasplanta sobre todo si precisan transfusiones de sangre frecuentes

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