“No estamos viendo que las decisiones del ministerio de Sanidad sean vinculantes”

PILAR GARRIDO x Presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM)
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06 feb 2015 - 16:00 h
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Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ha presentado su balance sobre los avances en oncología a lo largo del año pasado. Los datos indican que, de mantenerse los actuales hábitos de vida, una de cada dos personas nacidas hoy desarrollarán cáncer en un futuro. Pese al reto que ello supone, la Sociedad asegura que hay razones para el optimismo gracias a los avances en el campo, pero también preocupación por la falta de equidad en el Sistema Nacional de Salud (SNS).

Pregunta. La mitad de las personas nacidas hoy tendrán cáncer en el futuro. ¿Qué supone para los oncólogos?

Respuesta. Para nosotros implica la responsabilidad de transmitir a la sociedad la importancia de los hábitos de vida saludables, porque el envejecimiento de la población, el aumento de la esperanza de vida son buenas noticias, pero el 50 por ciento de las muertes por cáncer son evitables porque se deben a factores que podemos incidir, y por tanto, nos animan a seguir concienciando de la necesidad de mantener unos hábitos de vida saludables.

P. ¿Qué papel juega la medicina de precisión en el tratamiento del cáncer?

R. En la última década hemos empezado a conocer las vías moleculares que subyacen en las enfermedades oncológicas, unas a más velocidad, y otras a menos. Estamos diseñando medicamentos más específicos contra esas alteraciones. Por lo tanto, la medicina de precisión tiene mejores resultados y menos toxicidad porque estos fármacos van más dirigidos.

P. Los biomarcadores juegan un papel importante. De hecho, la SEOM está haciendo un registro.

R. Sí, junto con la Sociedad Española de Anatomía Patológica estamos muy esperanzados en conseguir hacer una plataforma nacional de biomarcadores para organizar de una mejor manera el acceso a biomarcadores para fármacos con indicación en nuestro país. Es cierto que además es una forma de trabajo en red que permitiría un acceso más rápido de biomarcadores emergentes o líneas de investigación que cada vez son más relevantes.

P. ¿Qué aportará la inmunoterapia a corto plazo?

R. La verdad es que la inmunoterapia pretende agregar una herramienta nueva mejorando las condiciones de lucha interna de nuestro sistema inmune contra el tumor. Ahora mismo tenemos resultados en melanoma con fármacos comercializados que están dando resultados muy buenos. En pulmón hay fármacos muy prometedores y esperamos fármacos aprobados a finales de este año. También hay resultados en vejiga y en hodgkin. Además, parece que combinan bien con la medicina de precisión, por lo tanto, creo que van a ser caminos paralelos y en parte convergentes para los próximos años.

P. Siguen preocupados por la falta de equidad, tanto en el acceso a los tratamientos como en los cribados en el SNS, ¿cuál es el problema que subyace?

R. El problema es que tenemos un organismo central, que es el ministerio de Sanidad, que es quien legisla, decide qué medicamentos se pueden autorizar y estos son aprobados por el SNS, pero la financiación está descentralizada a las CC.AA. y cada una dedica unos recursos diferentes a la sanidad. No estamos viendo que las decisiones centrales sean vinculantes, entendiendo por vinculantes que desde el momento que se aprueban los fármacos estén disponibles para cada paciente en cada centro. A veces es una cuestión de tiempo pero otras no es sólo eso. Es un tema que nos preocupa, que no afecta sólo a oncología y que venimos reclamando que hay que encontrar una solución entre todos.

P. Los Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT) venían a tratar de establecer pautas comunes, ¿están siendo de utilidad?

R. La cuestión es que no es el único informe que hay. Está el IPT del ministerio de Sanidad que está legalmente vigente, pero en determinadas CC.AA. hacen sus propias recomendaciones, en la línea del IPT, pero no necesariamente. Además cada comisión de farmacia del hospital puede acabar restringiendo sobre las indicaciones de uso aprobado para una población más seleccionada. Creo que es importante racionalizar, pero lo que se está haciendo en muchas ocasiones es racionar.

P. ¿La libertad de prescripción está en peligro en oncología?

R. Los pacientes confían en los médicos y los médicos hemos sido formados para poder prescribir el medicamento adecuado para cada paciente y desde luego las leyes nos amparan. También es cierto que hay un grado de variabilidad médica que se puede intentar limitar, por lo tanto hay que llegar a un equilibrio porque hay que hacer un sistema sostenible. La solución está en encontrar alternativas en las que nos sintamos todos cómodos que necesariamente pasan por seguir manteniendo que la prescripción es un acto médico.

P. ¿Se están generando dilemas éticos para los especialistas?

R. Queremos que todas las decisiones sean transparentes. Si existe un fármaco aprobado para el territorio nacional y no llega a todos los pacientes, queremos que las causas sean transparentes. Pero no es tan fácil lograrlo. Estamos haciendo un informe con la trazabilidad de los medicamentos y vemos que es más complejo de lo que parece.

P. A raíz de los nuevos fármacos de la hepatitis C, el tema de la financiación está más candente que nunca, ¿hay el mismo miedo de que no lleguen los tratamientos innovadores en oncología?

R. Uno de los problemas que hay es que llegan con retraso desde que se aprueban en Europa hasta que se aprueban en España. Ese tiempo es más largo de lo que debería. Intentamos evitar que haya pasos subsiguientes que alarguen el proceso. Una cosa buena que se ha puesto sobre la mesa con la hepatitis es que tenemos que tener mejor calidad de datos y eso se consigue gracias a los registros. Es muy difícil hacer una planificación estratégica clara sino se tienen los números. En España hay un área de mejora importante con los registros poblacionales. Aquí se enmarca la plataforma de biomarcadores que se hace porque no sabemos cuántos pacientes de este tipo hay. Compartir sistemas de información, hacer registros de pacientes y de enfermedades son asignaturas pendientes.

P. ¿Queda margen de eficiencia dentro del sistema?

R. Sin duda. Siempre decimos que el control del gasto de medicamentos es importante, pero también hay muchas bolsas de ineficiencia. Y en esto, los profesionales somos los que podemos ayudar a decidir cuáles son las áreas de mejora. Para esto hay que medir resultados en salud, tener indicadores de calidad que permitan comparar servicios y hacer protocolos consensuados. Estamos trabajando con otras sociedades, por ejemplo, con la de radiología tenemos un consenso para ver cómo se sigue a estos pacientes para optimizar el número de exploraciones que hay que hacer. También estamos desarrollando un mapa de largos supervivientes para ver quién los tiene que seguir y evitar pruebas duplicadas. Todo esto mejora la calidad del sistema, abarata costes y no pone el foco en los medicamentos.

P. ¿Qué pautas se dan desde la SEOM respecto a los biosimilares?

R. La sociedad no tiene un posicionamiento específico. Hay que garantizar la calidad. Sí que es cierto que la introducción de los biosimilares no es lo mismo que la de los genéricos, es un proceso más complejo y hay mucha controversia en el verdadero valor añadido que aportan, pero no hay posicionamiento monográfico.

Es importante racionalizar, pero lo que se está haciendo es racionar”

Hay un grado
de variabilidad médica que se puede limitar. Hay que llegar
a un equilibrio”

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