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05 dic 2014 - 16:00 h
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Que la sanidad atraviesa una época más que complicada no es ningún secreto pero que en cuestión de dos semanas haya dimitido la ministra de Sanidad y hayan destituido al consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid resulta prácticamente inaudito. Y ambos por razones que podrían considerarse ajenas a la mera gestión. La imagen en un año de marcado carácter electoral resulta fundamental. Si el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dejó caer a Ana Mato, después de que el juez Ruz declarara que se había lucrado en el ‘caso Gürtel’ por la actividad de su ex marido; el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, decidió sustituir a su consejero, Javier Rodríguez, tras unas declaraciones desafortunadas sobre la auxiliar de enfermería, Teresa Romero.

Los cambios han precipitado más cambios, aunque de manera diferente. Aconsejado por su vicepresidenta, Rajoy ha apostado por un perfil político, Alfonso Alonso, con amplia experiencia parlamentaria. El nombramiento ha provocado la dimisión de la segunda de a bordo en el ministerio, Pilar Farjas. El nuevo ministro se ha decidido por el especialista que más a mano tenía. Como portavoz en el Congreso del PP, Alonso ha designado a Rubén Moreno, al que conoce bien del hemiciclo.

Si Farjas era la víctima colateral tras el nombramiento de Alonso, González ha optado por el continuismo y ha dado las riendas de la consejería al hombre de confianza de Rodríguez, Javier Maldonado. El hasta ahora viceconsejero de Asistencia Sanitaria, Javier Maldonado, responde a un perfil más técnico como licenciado en Medicina. Pero la decisión ha debido de ser complicada. En este último año, tres personas diferentes han ocupado el cargo de consejero, después de que en enero Javier Fernández-Lasquetty se viera obligado a dimitir tras fracasar la externalización de seis hospitales.

Rajoy y el PP son conscientes de que el sistema sanitario será uno de los principales campos de batalla durante las elecciones autonómicas y locales de mayo y las generales que se celebrarán dentro de un año. Y todo se produce en un clima de pérdida de credibilidad de los dos grandes partidos. Un 8,6 por ciento de la población considera la sanidad un problema, lo que la convierte en la quinta preocupación de los españoles, según el barómetro del CIS.

La sanidad es la quinta preocupación de los españoles, según el barómetro del CIS

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