Nuevos métodos de evaluación embrionaria y el uso de la robótica, en el futuro de las TRA

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07 may 2014 - 12:00 h
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Las técnicas de reproducción asistida (TRA) cumplen 30 años, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Victoria-Anna, la primera niña concebida por fecundación in vitro en España. Durante un acto de conmemoración organizado por la Fundació Víctor Grífols i Lucas y la Diputación de Barcelona, Anna Veiga, directora científica del Servicio de Medicina de la Reproducción del Hospital Universitario Quirón-Dexeus, recordó que en la actualidad entre un 10 y 15 por ciento de las parejas españolas tienen problemas de fertilidad, debido al retraso de la edad media de la maternidad.

Para Veiga, “los avances de la fecundación in vitro han motivado que actualmente se pueda llegar a obtener hasta un 40 por ciento de éxito, si bien esta tasa baja considerablemente en función de la edad”. Entre los principales logros de las TRA en los últimos años, Veiga destaca la reducción significativa de los embarazos múltiples, el perfeccionamiento de las técnicas de cultivo embrionario y la preservación de la fertilidad. Pero aún queda mucho camino por hacer, y ahora se trabaja en el desarrollo de nuevos métodos de evaluación embrionaria y de la identificación de los ovocitos del embrión. Además, la experta señala que “el futuro avanza hacia la adaptación de la robótica a las TRA, un aspecto que puede reportar grandes ventajas, pero que no debería eliminar totalmente el papel de los doctores en el proceso”.

Por su parte, Pere N. Barri, director del Departamento de Obstetricia, Ginecología y Reproducción del Hospital Universitario Quirón, quiso desmontar algunas teorías que apuntan a los riesgos que suponen las TRA en cuanto a la malformación de fetos, aportando los datos de 2012 del Instituto Dexeus, que concluyen que tan solo un 2,2 por ciento de los nacidos con técnicas de TRA las sufren, un porcentaje prácticamente igual a los concebidos de forma natural.

Guido Pennings, profesor de Ética y Bioética de la Universidad de Gante, apeló a que “las leyes de todos los países garanticen el cumplimiento de los derechos humanos básicos” para que los pacientes puedan encontrar la solución a sus problemas de fertilidad, sea en el país de origen o viajando al extranjero.

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