Registros para asegurar que las terapias llegan a quien lo necesita

Gilabert defiende la utilidad de estas herramientas para la sostenibilidad
Herramientas
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17 oct 2014 - 16:00 h
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La innovación es una inversión y no puede ser vista simplemente como un gasto. Ésta fue una de las principales conclusiones de la jornada-debate “La incorporación de la innovación farmacéutica a la práctica asistencial”, organizada por el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña y el Servicio Catalán de la Salud, con la colaboración del Instituto Roche.

En opinión de Antoni Gilabert, director de Farmacia del Servicio Catalán de la Salud, el papel de la innovación es fundamental, “ya que no se puede ser sostenible sin apostar claramente por la innovación farmacéutica”. Esta apuesta por incorporar los tratamientos más recientes al sistema sanitario es, precisamente, uno de los pilares del Programa de Armonización Farmacoterapéutica implementado en Cataluña.

Gilabert explicó que el punto de partida para elaborar este programa no fue únicamente la preocupación por el dinero. “Una cuestión muy importante que se planteó es cómo gestionar la incertidumbre; por eso, se trabaja por un modelo colaborativo entre todos los agentes del sistema”, dijo. Incertidumbre para la industria, por si podrá vender su nueva terapia, y para la Administración, que tiene que decidir si puede afrontar el gasto que supone.

Para reducirla, los ejes de este programa son, por un lado, la evaluación de la eficacia de los tratamientos. “Son tratamientos que están aprobados, con lo cual hay ensayos que respaldan su eficacia, pero eso no es suficiente”, añadió Gilabert. Hay que realizar también una evaluación comparada, “porque ésta es la pregunta que se hace el mercado”, así como establecer criterios de seguimiento y de resultado “para saber cuál es el objetivo final”, dijo Gilabert. De ahí la gran relevancia de los registros de tratamientos. “Así se puede saber que se está proporcionando las terapias a quien verdaderamente las necesita y que funcionan”, añadió. Otro de los ejes del programa es el de los acuerdos de riesgo compartido, “que implican a gestores, clínicos e industria”, apuntó.

Gestión de la innovación

En esta línea, Federico Plaza, vicepresidente del Patronato del Instituto Roche, destacó el buen papel, a su juicio, de la Administración catalana en el desarrollo clínico y la incorporación de nuevos tratamientos dejando atrás “la cultura tradicionalmente inmovilista del sistema sanitario”. De este modo valoró positivamente los registros de pacientes que se están llevando a cabo en esta comunidad autónoma, “porque el futuro está en el reembolso basado en el valor que la terapia tiene para el paciente”. Por su parte, Gilabert recordó que en Cataluña más de la mitad de los tratamientos de cáncer metastásico ya va a pagos por resultados y añadió que conocer la eficacia de los tratamientos en la práctica real ayudaría a negociar los precios de los mismos de una forma más adecuada. De todas formas, en opinión de Boi Ruiz, consejero de Salud de la Generalitat catalana, “sería necesario que, finalmente, se pudieran comparar los resultados de esos registros entre las diferentes comunidades autónomas”. Por otra parte, Ruiz reclamó que el papel del Ministerio de Sanidad tendría que ser más de “analizador que el de un regulador” y también defendió que es necesario apostar por acuerdos de riesgo compartido entre el sector público y el sector privado para “que todos ganen y que, sobre todo, nunca pierda el paciente”.

Plaza puso además como ejemplo el actual sistema de precios de referencia para facilitar la incorporación de la innovación, “ya que, cuando las patentes expiran, se liberan recursos que permiten incorporar nuevos tratamientos”. También subrayó la necesidad de no caer en el error de pensar que cuando acabe la actual crisis económica todo será más sencillo. “Hay que hacer un planteamiento más a largo plazo, ya que, con el progresivo envejecimiento de la población, el gasto sanitario tendrá que aumentar más de lo que lo hará la economía”, afirmó.

La importancia de los IPT

Otro de los temas comentados durante la jornada fue el de los Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT), que, como valoró Joan Albanell, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital del Mar de Barcelona, “contribuyen a la homogeneización en el uso de los medicamentos”. Precisamente el tema de la equidad en el acceso a los tratamientos protagonizó parte de la intervención de Federico Plaza, que señaló que “el mercado oncológico está generando ahorros que deberían posibilitar la incorporación de la innovación. Pero la llegada de estos fármacos a nuestro país se produce con bastante más retraso que en otros países y de manera desigual en algunos casos en función de las comunidades autónomas”.

Por último, Albanell recordó las opciones de las que disponen los médicos para hacer llegar a sus pacientes nuevos tratamientos que todavía no han sido aprobados en su comunidad autónoma. “Pueden intentar incluir a los pacientes en ensayos clínicos u optar por el uso compasivo”, recordó.

Los registros de tratamientos permiten conocer la eficacia de éstos más allá de los resultados de los ensayos

La incorporación de los nuevos tratamientos, cada
vez más eficaces y seguros, constituye un reto para el SNS

Más de la mitad de tratamientos en cáncer metastásico van a pago por resultados en Cataluña

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