Sánchez Martos, un perfil más académico que gestor

Herramientas
|
26 jun 2015 - 16:00 h
|

Mejorar las relaciones entre la Consejería de Sanidad y los profesionales sanitarios se ha convertido en una de las prioridades más recurrentes de los últimos consejeros madrileños en sus discursos de toma de posesión. También debería serlo para Jesús Sánchez Martos, el hombre de confianza de Cristina Cifuentes para pilotar las políticas de salud en la región.

Sánchez Martos aterriza en la sede de la calle Aduana con una serie de líneas muy marcadas, después del acuerdo de investidura con Ciudadanos. El pacto viene a acabar con uno de los principales dolores de cabeza de la sanidad madrileña: la externalización de la gestión de centros hospitalarios. Cifuentes ha decidido dar carpetazo a una medida que había enrarecido las relaciones con la profesión médica. A pesar de las últimas OPE y de los planes para convertir a eventuales en interinos, los sucesores de Javier Fernández Lasquetty, Javier Rodríguez y Javier Maldonado, nunca lograron reconducir la situación.

El recelo es tal que el sindicato Amyts ha preferido no valorar el nombramiento del nuevo consejero, al menos hasta que no se produzca un primer encuentro en el que les explique las líneas estratégicas de los próximos cuatro años.

La tarea de reconducir esta situación parece complicada. El enfrentamiento se encuentra enquistado desde hace años. Juega de su parte el conocimiento de las dos grandes profesiones sanitarias. Es doctor en Medicina y se define a sí mismo como enfermero de vocación. Su interés en el mundo de la comunicación también puede resultarle útil en un entorno cada vez más marcado por la ‘marea blanca’. Precisamente ha sido uno de los grandes problemas de esta consejería en los últimos años. La mala gestión de la comunicación de la externalización y del ébola le costó el cargo a Lasquetty y a Rodríguez. Pero Sánchez Martos carece de un perfil clínico y de gestión. Es el principal motivo de recelo que argumentan los médicos.

Estas lagunas pueden cubrirse con un equipo competitivo. De su capacidad para saber rodearse dependerá su gestión en los próximos años. También de sus relaciones con Economía. Deberá demostrar personalidad para que sus decisiones no estén marcadas desde la consejería que dirigirá Engracia Hidalgo sino por las necesidades de los pacientes y de los profesionales.

La mala gestión de la comunicación en la externalización y en el ébola le costó el cargo a dos consejeros

e-planning ad
Twitter
Suplementos y Especiales