Tres comunidades, tres experiencias diferentes en la atención a la diabetes

El acceso a material como agujas o tiras ya marca la diferencia entre Madrid, C. Valenciana o Cataluña
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14 nov 2014 - 16:00 h
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El 14 de noviembre está reseñado en el calendario como el Día Mundial contra la Diabetes. Una jornada en la que las asociaciones de pacientes repartidas por toda España hacen un auténtico despliegue de actividades para dar a conocer esta patología que afecta a más de cinco millones de personas en nuestro país, promoviendo su detección precoz y alertando de la necesidad de que los diabéticos realizan un adecuado seguimiento del tratamiento y de las pautas higiénico dietéticas que ahorren complicaciones en un futuro.

Sin embargo, en algunas regiones como la Comunidad Valenciana los pacientes admiten que tienen poco que celebrar esta vez. Las palabras de Arantxa Cervera, presidenta de la Asociación Valenciana de Diabéticos, lo dejan claro: “Estamos en un punto desastroso. Llevamos diez meses aguantando unas agujas que producen hematomas, fugas de insulina, hipoglucemias, hiperglucemias... Es una situación lamentable”. Desde el pasado mes de marzo los diabéticos de la comunidad han manifestado sus quejas por la pésima calidad de las agujas que reciben en la sanidad pública. Este material, de la marca Braun, ya ha sido retirado de otras comunidades autónomas en las que se habían contratado los suministros, explica Cervera, que insiste en que no dudan de que tengan los sellos correspondientes, pero que es “malo” para ellos.

Ante esta situación, los afectados se sienten “continuamente presionados”. Tal es así que las tres asociaciones provinciales de pacientes han conseguido recabar el apoyo de las sociedades científicas de la comunidad para trasladar, de manera conjunta, un escrito que ya está registrado en la consejería de Sanidad en el que describen, con una sola voz, los perjuicios que ocasionan a los pacientes.

A falta de una respuesta, Cervera asegura que, en su día, el consejero de Sanidad, Manuel Llombart, les aseguró que “ya demostrarían estos problemas”, y les confirmaron que era cuestión de “política”, ya que es lo más barato.

Pese a la situación, los miembros de la Asociación Valenciana de Diabetes no pierden fuerza y celebran su Día Mundial en el Mercado Central de Valencia. Por la tarde los pacientes que acudan a su sede contribuirán a trazar un mapa de la situación explicando sus propias experiencias.

Moverse por la diabetes

En el marco de esta celebración, los madrileños se mueven por la diabetes. El domingo 16 de noviembre el parque Juan Carlos I es el escenario de la III Carrera y Caminata Popular por la Diabetes, que organiza la Asociación de Diabéticos de Madrid (ADM). Al cierre de esta edición, son más de 2.200 los corredores inscritos, sin contar con los que acuden sin inscripción, matiza Juan Manuel Gómez Moreno, presidente de la asociación. Junto a esta actividad, hay otras iniciativas en hospitales de la comunidad y una campaña de prevención en las farmacias, además de varias jornadas de puertas abiertas en la sede de la ADM.

La impresión del portavoz es que la atención que reciben estos enfermos en la sanidad pública es buena, aunque admite que hay que estar muy alerta para evitar el impacto de los recortes, que miran siempre al presente o al futuro inmediato, cuando la diabetes es una enfermedad crónica y hay que contar con los mejores recursos para manejar la patología y evitar complicaciones futuras.

Los pacientes también han percibido el impacto de los ajustes económicos. “Nos ha pasado a todos, el caso de la auxiliar que de forma tímida te dice que no pueden darte más de tres cajas de agujas, por ejemplo, cuando usamos muchas más, lo que obliga a ir con más frecuencia o a protestar”, describe. Gómez Moreno reconoce una cierta restricción en el suministro de tiras reactivas, agujas o lancetas, aunque estos problemas son más comunes en pacientes de edad avanzada y no hay quejas con los niños.

En Cataluña, las actividades se han repartido a lo largo de toda la semana. La iluminación de los ayuntamientos de Barcelona, Terrasa o Berga de color azul refleja el compromiso contra la diabetes, junto a otros actos de sensibilización en hospitales y centros de atención primaria con controles de glucosa incluidos. La Associació de Diabétics de Catalunya destaca aquí la disparidad en la atención en función del lugar de residencia, con diferencias en zonas rurales y urbanas, o si el control de la diabetes se lleva en un centro de salud o en un hospital.

Su principal preocupación es que los afectados reciban las prestaciones sanitarias que les corresponden según su tratamiento, “que las personas con diabetes tengan la educación diabetológica necesaria para el buen control de su enfermedad y ayudar a quienes se ven limitados en cualquier ámbito y defenderlas de cualquier discriminación individual o colectiva”, destacan desde la asociación.

En relación a los materiales necesarios para el tratamiento de esta enfermedad, la situación en Cataluña es distinta a otras comunidades. “Las lancetas no las paga la sanidad pública y en el caso de las agujas, cada centro de salud escoge una marca entre tres o cuatro proveedores que ganaron el concurso”, explican. No obstante, esta práctica está empezando a implantarse ahora y aún es pronto para evaluar los resultados.

Tres experiencias diferentes en la atención a una patología con un coste directo por encima de los 5.300 millones de euros anuales, según datos de la Federación de Diabéticos Españoles, que asegura que nuestro país ocupa el puesto 18 de un ranking de 30 estados europeos, por detrás de Eslovenia o Hungría.

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