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24 abr 2015 - 16:00 h
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Ha pasado ya un mes desde que el ministro de Sanidad anunciara a bombo y platillo que el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud había aprobado el Plan Nacional de la Hepatitis C. Todas las comunidades autónomas le dieron su respaldo pero advirtieron de que faltaba algo más que un fleco para que la estrategia quedara completamente cerrada, la financiación de los medicamentos.

Con el objetivo de disipar las primeras dudas, Alfonso Alonso pasó la pelota a Cristóbal Montoro. Desveló que Montoro se reuniría en la semana del 20 de abril, la que acaba de finalizar, con los consejeros de Economía y Hacienda para explicarles los detalles para la adquisición de estos fármacos. La reunión no se ha producido y ni siquiera existe un horizonte claro. Las comunidades autónomas consultadas no han tenido aún noticias de un encuentro sobre la financiación de la hepatitis C.

El estallido del caso Rato y las consecuencias derivadas de la amnistía fiscal han tenido demasiado ocupado al ministro de Hacienda estos días. Las elecciones andaluzas han supuesto ya un varapalo para el Gobierno que trata de evitar ahora nuevos pasos en falso, ante la cercanía de los comicios municipales y autonómicos.

La situación para el Ejecutivo es preocupante, pero el establecimiento de la financiación de estos medicamentos es urgente. Debería estar incluso por encima de la política. Las cuestiones relacionadas con la salud de la población no pueden quedar relegadas por la rabiosa actualidad, ni si quiera por una campaña electoral. El escenario ha empezado a cambiar sin la actuación de la Administración central. Simeprevir se factura ya a coste cero tras alcanzar el techo de gasto de 70 millones de euros, mientras que el precio de sofosbuvir parece no haberse modificado como estaba previsto. El inmovilismo de Hacienda podría incluso haber obligado a una serie de comunidades a realizar movimientos por su cuenta para negociar directamente con la industria farmacéutica.

Esta manera de Montoro de hacer oídos sordos no sólo a las peticiones de las comunidades autónomas, sino a las de un compañero de Gobierno pone de manifiesto una vez más la descoordinación que existe en la actualidad dentro del Ejecutivo.

El encuentro
sobre financiación no
se ha producido y ni siquiera existe un horizonte claro

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