Una buena historia clínica es esencial en caso de que haya un conflicto

Para poder ejercer la objeción de conciencia hay que derivar al paciente para que se cubra su demanda
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12 jun 2015 - 14:00 h
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En su práctica diaria, en ocasiones aparecen frente al facultativo casos en los que se le plantean dudas sobre cómo actual legalmente o en relación con aspectos éticos que pueden estar relacionados con determinadas actuaciones en temas como la anticoncepción y la sexualidad. Para ayudar al médico a resolverlos, se elaboró el manual ‘Casos clínicos en contracepción: aspectos clínicos, éticos y legales’, auspiciado por la Sociedad Española de Contracepción (SEC) y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

Esther de la Viuda, coordinadora del manual y ginecóloga del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de Guadalajara, explicó a GM que este texto —que resuelve casos concretos reales— es aplicable en consultas tanto de AP como de ginecología y sirve para que los profesionales tengan “una orientación” para actuar lo más correctamente posible cuando se encuentran ante una situación de este tipo.

En lo que a métodos anticonceptivos se refiere, De la Viuda destacó el caso de una joven que sufrió una complicación con un anticonceptivo hormonal combinado y, posteriormente, la queja de la paciente vino porque no se le informó en el momento en el que se hizo la prescripción de que existía ese riesgo. Por ello, insistió en la necesidad de hacer una buena historia clínica antes de la prescripción del método anticonceptivo.

Asimismo, la financiación y desfinanciación de anticonceptivos está llevando en ocasiones a que solo se recomienden los financiados a pesar de que la mujer tenga un perfil que se puede beneficiar más de algún otro anticonceptivo hormonal que no esté financiado y, por ello, desde el manual se recomienda aportar toda esa información.

En cuanto al caso de mujeres que están utilizando una combinación de estrógenos y cestágenos para evitar el embarazo cuando actualmente no tiene esa indicación —se aconseja para el tratamiento del hirsutismo y del acné moderado y grave—, al tratarse de una prescripción fuera de indicación, se puede utilizar en determinadas circunstancias, pero siempre que exista un fármaco con esa misma indicación aprobada, deberá prescribirse.

Otro ejemplo que se presenta con relativa frecuencia en las consultas es el de una mujer joven que no tiene hijos pero se quiere realizar una ligadura de trompas, por lo que se deben analizar los factores que rodean a la persona. Y es que la OMS recomienda tener cuidado e informar más exhaustivamente en estas ocasiones porque es el grupo en el que se encuentran mayores tasas de arrepentimiento. “A lo mejor no sabe que hay métodos anticonceptivos reversibles que tiene una eficacia similar a la ligadura tubárica”, incidió la especialista. Si una vez que se ha dado toda la información, la paciente sigue persistiendo en esa idea, el facultativo deberá tener en cuenta que esta intervención forma parte de la cartera de servicios del sistema sanitario público, por lo que no habría motivo para rechazarla, ya que ni la nuliparidad ni la edad son una limitación.

La barrera del idioma

En el manual se recogen también algunos casos sociales. Es muy habitual encontrarse en consulta con la barrera del idioma y, en estas ocasiones, el facultativo deberá atender la demanda si es de anticoncepción usando el método que menos efectos adversos pueda tener, que sea fácil de utilizar y cubra esa necesidad —anticoncepción hormonal con solo gestágenos por vía oral— hasta que pueda encontrarse el más idóneo para ella, ya que no puede hacerse una buena historia clínica y, además, se le pedirá que vuelva otro día acompañada de una persona que pueda hacer las veces de traductora.

Más complicado desde el punto de vista ético es el hecho de que una persona suplante la capacidad de decisión de la mujer, ya sea su marido, su madre, o cualquier otro. Se entendería que estamos ante esta situación cuando ella entiende el idioma y lo que se le dice, pero es otra persona la que plantea la demanda y toma la decisión. La coordinadora de la guía afirmó que este caso planteó “cierta discusión” entre el grupo de clínicos y de abogados que elaboraron el manual, pues los segundos lo consideran un atentado contra la autonomía de la persona, por lo que no debe atenderse la petición, sin embargo, los médicos apuntaron a que si esa demanda no se atendía y se le pedía al marido o la madre en cuestión que saliese, podía marcharse también la mujer y quedar una necesidad sin resolver, por lo que se concluyó que si la mujer entiende el idioma, de una manera indirecta está dando su consentimiento al no oponerse.

En cuanto a la objeción de conciencia del sanitario, si bien es cierto que se trata de un derecho reconocido, no puede interferir con la demanda de un paciente, por lo que si un profesional farmacéutico o médico no quiere atender una demanda de este tipo, tendrá que derivarlo a otro sitio en el que sí se vaya a atender.

Asimismo, se recuerda a los profesionales la importancia de una buena historia clínica a efectos legales, que refleje todo lo que se dice, lo que sucede, en qué condiciones se desarrolla la entrevista y si la mujer entiende o no el idioma, pues se trata del documento legal que tiene el médico ante una demanda y, además, será la base de la prescripción.

El facultativo atenderá la demanda de anticoncepción aunque no entienda el idioma del paciente

Si otra persona suplanta
la decisión de la mujer
pero ella está presente, consiente implícitamente

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