“Vacunas inmunológicas” en sarcomas metastásicos

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12 sep 2014 - 16:00 h
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Especialistas del Departamento de Pediatría y del Área de Terapia Celular de la Clínica Universidad de Navarra acaban de iniciar un ensayo clínico que evaluará la eficacia de una vacuna elaborada con células del sistema inmune del propio paciente “enseñadas” para “atacar” a las células tumorales en pacientes con sarcomas recidivados y/o metastásicos y en pacientes con tumores del sistema nervioso central (SNC).

Una estrategia novedosa en esta indicación concreta, pero no en otros tipos de tumor. “Tenemos experiencia de muchos años en tumores muy difíciles como el glioblastoma multiforme, cánceres de mama con histología muy desfavorable, linfomas o algunos tipos de tumores colorrectales metastásicos”, enfatiza Ana Patiño, del Departamento de Pediatría de la Clínica e investigadora principal, que destaca esta experiencia previa como el motivo principal de embarcarse en un ensayo de estas características y en fase I-II, al haber demostrado ya su no toxicidad.

Autorizado por el Ministerio en la última semana de agosto, la clínica comenzará esta misma semana con el reclutamiento oficial de los pacientes. Entre los citerios de inclusión, figura la edad —entre 3 y 40 años— y que el tumor sea operable. Esta última condición es importante por dos motivos: porque es necesaria una muestra del tumor para el desarrollo de la vacuna y porque es importante que la carga tumoral no sea muy grande para asegurar la eficacia del proceso. “No vamos a realizar un procedimiento costoso en dinero y recursos si el paciente no se va a beneficiar”, subraya la doctora. La ventaja de este ensayo es que ya hay tres pacientes en tratamiento con esta vacuna por uso compasivo, dos con osteosarcoma y uno con sarcoma de Ewing, con “resultados bastante prometedores”, destaca Patiño, que subraya la organización ya establecida de una dinámica de trabajo entre el personal del Departamento y, sobre todo, la no toxicidad de este tratamiento —dado que el proceso es muy fisiológico, ya que consiste simplemente en la extracción de una célula del paciente a la que, sin realizarle ninguna modificación genética, “entrenas” para que presente los antígenos del tumor—.

Al mismo tiempo que la vacuna, el paciente recibe su tratamiento convencional, con el que no existe ninguna interacción, si bien es cierto que hay que cuadrar la vacunación con la situación hematológica del paciente, al que no se le puede tratar si presenta neutropenia. “Hay que calcular cuándo se va a producir la recuperación inmunológica”, subraya esta profesional sanitaria. En cuanto a la supervivencia, Patiño recuerda que varía dependiendo de cada tumor e inisiste en que este tratamiento se lleva a cabo en pacientes que de otra forma tendrían “un pronóstico infausto”.

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