El déficit de financiación sigue dejando a España por debajo de la media europea en innovación

La Comisión Europea y AIReF coinciden en su análisis y recomendaciones: el sistema de I+D necesita más inversión
Madrid
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28 jun 2019 - 08:00 h
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Los resultados de la Unión Europea en materia de innovación han mejorado durante cuatro años consecutivos. Ello también es válido para la mayoría de las regiones comunitarias: 159, de un total de 238, han mejorado sus resultados. Es la mejor noticia posible a escasos meses de que la UE tenga que pasar su ‘selectividad’ en torno a la Estrategia 2020. Pero, aunque las diferencias en términos de resultados se hayan estrechado entre los innovadores líderes, fuertes y moderados, hay quien se está quedando atrás... Países y regiones que, según el Cuadro Europeo de Indicadores de la Innovación y el Cuadro de Indicadores de la Innovación Regional 2019 de la Comisión Europea, sufren con frecuencia la fuga de cerebros y el envejecimiento de la población y necesitan apoyo para desarrollar infraestructuras de investigación adecuadas y renovar su potencial humano científico e innovador a nivel local. Países como España, aunque en su caso sea la deficiente financiación del sistema lo que actúa como punta de lanza y sigue situando al país por debajo de la media europea en innovación.

En términos generales, el desempeño español en innovación ha crecido en 8,4 puntos porcentuales, gracias al empuje realizado en los años 2016 y 2017, y especialmente al tirón de algunas regiones (ver mapa). No obstante, este esfuerzo palidece ante la apuesta de un grupo de países cuyo desempeño ha crecido por encima de los 15 —llegando en algún caso a lo 25— puntos porcentuales. España sigue siendo innovador moderado, como Croacia, Chipre, República Checa, Grecia, Hungría, Italia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Portugal y Eslovenia. Este grupo sólo tiene por debajo a Bulgaria y Rumanía, innovadores modestos. Por encima quedan los demás, repartidos entre innovadores fuertes (Reino Unido, Luxemburgo, Irlanda, Alemania, Francia, Estonia, Bélgica y Austria) y líderes (Dinamarca, Finlandia, Países Bajos y Suecia).

El lastre de la financiación

El esfuerzo español se ha visto recompensado especialmente en varias áreas. El grado de desempeño es notable en el ámbito de los recursos humanos, donde es el país de su grupo con mayor incremento en puntos porcentuales (39,8 por ciento). Por contra, es el único de los innovadores moderados cuyos resultados han empeorado en términos del atractivo de su sistema de innovación: un -7,4 por ciento. En esta situación tiene la responsabilidad principal el lastre financiero del sistema de I+D en sus dos vertientes, público y privada, tal como Bruselas ha trasladado por duplicado.

Por un lado, el Cuadro Europeo de Indicadores de la Innovación refleja un descenso drástico en el desempeño ligado a la inversión pública en I+D, que en 2011 era de 86.9 puntos y en 2018 ha bajado a los 66.4. Asimismo, este informe llama la atención sobre cómo España se sitúa en torno a la media europea en casi todos los indicadores económicos, con una “notable excepción”: el gasto de las empresas se sitúa muy por debajo.

Precisamente en este mensaje incidió la Comisión Europea en las recomendaciones a España en I+D incluidas en el marco del semestre europeo. Partían de la base de que “el desempeño de la innovación en España y el crecimiento de la productividad se ven obstaculizados por niveles bajos de inversión en I+D y por desajustes de habilidades”. Según el análisis de la Comisión, la responsabilidad es tanto del escaso peso del gasto privado en I+D —es solo la mitad del promedio de la Unión, especialmente para las grandes empresas, con disparidades regionales significativas— como del “bajo y decreciente índice de ejecución del presupuesto público para I+D”.

Mejorar el desempeño de la innovación en España requiere, según Bruselas, “inversiones significativas” para fomentar el emprendimiento y la creación de empresas y promover su competitividad y adaptación a actividades de mayor valor agregado con el objetivo de ampliar su presencia en los mercados internacionales. También un mayor enfoque en las asociaciones público-privadas, la cooperación entre el sector académico y empresarial para favorecer la transferencia de tecnología, una gobernanza reforzada de la política científica en todos los niveles gubernamentales y una alineación más estrecha de las estrategias y proyectos de I+D+i regionales y nacionales.

La aportación de AIReF

La I+D+i también fue objeto de revisión por parte de la AIReF en la primera parte del Spending Review del gasto público encargado por el Gobierno. O al menos una parte de ella, la relativa al Programa de Promoción del Talento y su Empleabilidad en I+D+i en el año 2016. Pero analizar esta partida pasaba por ofrecer una imagen de contexto. Y esa imagen, con datos de 2016, no dista nada del panorama que ofrece la Comisión.

La primera de las grandes conclusiones de la AIReF es que el nivel de inversión total en I+D+i “está alejado de la media de la UE y de los objetivos H2020”. Entre 2009 y 2016 la cifra cayó en términos tanto relativos —desde un 1,38 por ciento del PIB hasta un 1,19 por ciento— como absolutos —de 14.582 a 13.260 millones de euros—, sobre la media de la UE15 —2 por ciento del PIB—. Extrapolando este análisis a las cinco economías europeas más importantes de la UE, España se sitúa, según AIReF, como “el país con menor inversión en I+D en términos de PIB, por debajo de la mitad de Alemania, cuya inversión ronda el 2,9 por ciento. Por capítulos, el de la inversión pública disminuyó un 33 por ciento (de 9.673 millones de euros a 6.430) entre 2009 y 2016. En cuanto a la inversión privada y la colaboración con el sector privado, AIReF también reconoce que “no se han conseguido alcanzar sistemáticamente los objetivos estratégicos”.

No obstante, no todos los sectores pueden sentirse igual de afectados por los resultados por indicadores de I+D ante 2020. ”Los principales sectores de la industria en los que se invierte en I+D+i en España son el farmacéutico, el aeronaval y el ferroviario”, dice AIReF. Estas líneas de inversión contrastan con las de los países de la UE-5. En Alemania, Reino Unido y Francia destaca el sector de productos electrónicos, junto con el metalúrgico, vehículos de motor y químico, respectivamente, y en Italia los principales sectores de inversión son el aeroespacial y el textil.

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