¿Es posible abandonar la idea de competencia en CAR-T?

Expertos reunidos por la Fundación Gaspar Casal y Novartis abogan por la complementariedad
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Madrid
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20 mar 2019 - 08:00 h
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Las terapias CAR-T se han convertido en el buque insignia de la medicina personalizada y la innovación científica y están cambiando de manera radical el perfil del cáncer. Pero para mejorar los resultados y seguir avanzando hacia un modelo sostenible de oncología sigue siendo preciso abordar nuevas estrategias conjuntas entre administraciones, gestores, instituciones, organizaciones científicas, de pacientes y la industria farmacéutica. Así lo resaltaron los asistentes al Encuentro Multidisciplinar de Terapias Avanzadas CAR-T: Avanzando sin riesgos, organizado por la Fundación Gaspar Casal en colaboración con Novartis Oncology. Una de las claves puede ser pasar de la multidisciplinariedad a la complementariedad.

La multidisciplinariedad, de hecho, no nace con estas terapias. Como bien expuso Ángela Figuera, jefa de Sección Clínica y coordinadora de Trasplantes del Servicio de Hematología del Hospital de La Princesa, es preciso abordar las CAR-T desde la tranquilidad, sabiendo que no es una terapia nueva —viene desde hace tiempo aunque ahora lo hace de una manera mucho más moderna y específica— y que la multidisciplinariedad en los hospitales ya existe. Sin dejar de lado el equipo multidisciplinar, los expertos hablan ahora de la complementariedad que demandan estas terapias y que atañe a los ámbitos de la investigación, la asistencia, la fabricación y el manejo de estos medicamentos.

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“Es importante no inventar cosas nuevas. La eficiencia tiene que seguir presidiendo nuestra manera de hacer. En el hospital tendremos que crear procedimientos que respeten la normativa y las competencias profesionales de quienes intervienen, pero sobre todo que eviten duplicar estructuras que ya existen y tareas que ya se están realizando”, señaló Cristina Avendaño, jefa del Servicio de Farmacología del Hospital Puerta de Hierro.

Evitar que el auge de las CAR-T se transforme en un boom de expertos, de informaciones, de procedimientos y de actividades implica algo muy difícil: abandonar la idea de competencia. “La palabra debería ser colaboración. Hemos visto el número de ensayos, el número de dianas, el número de variaciones posibles. Este campo necesita colaboración en todas las etapas. Y que de esa colaboración salga el mejor acceso posible para todos los pacientes con enfermedades más frecuentes, más raras, infantiles o para adultos. Plantear competencia en esto sería tirar los recursos que tenemos”, añadió Avendaño.

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Desde este punto de vista, la jefa del Servicio de Farmacología del Hospital Puerta de Hierro añadió que, específicamente desde el punto de vista de la investigación, es preciso integrar la generación de conocimiento útil en la asistencia clínica. “No caigamos ahora en el error de duplicar registros, inventar todo tipo de recogida de datos de Real World Data y canalicemos todos los esfuerzos a registros comunes, explotables por la comunidad científica, que generen conocimiento y que también sirvan para todos los objetivos, incluido el de gestión farmacéutica”, pidió.

El ejemplo del 12 de Octubre

Esa unidad multidisciplinar, que ya se recoge en el plan del ministerio, debería estar presidida por el trabajo en equipo para evitar ineficiencias. Y afortunadamente ya existen ya muchos ejemplos de la importancia de ese trabajo que evitar que el abordaje de las terapias avanzadas sea compromiso de un único servicio para serlo de todo un hospital. Uno de ellos es el Hospital 12 de Octubre, como bien explicó el oncólogo Luis Paz-Ares. Allí, llevan años intentando descubrir nuevos biomarcadores que permitan conocer qué pacientes se podrán beneficiar de estas terapias. Esta línea les ha facilitado una oportunidad estratégica para crear sinergias entre servicios, así como en materia de investigación.

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El resultado de todo ello ha sido la implantación de un programa transversal específico de inmunoterapia en cáncer que quiere involucrar a todos los servicios y acoger a todos los sistemas del hospital, y que además de incrementar el expertise y la infraestructura, ha dado paso a diversos estudios de nuevas moléculas en fase 1 y a un plan de docencia para tratar de diseminar estos conocimientos por todo el hospital. Para ello ha sido básico, según Paz-Ares, “establecer alianzas internas y externa con otros hospitales, centros de investigación y con la industria”.

El precio, entre el sector público y privado

La respuesta a si es posible que el sector público y el privado no compitan vino de la mano de la industria. “Nadie duda ya de que la innovación se ha convertido en el motor del cambio, una nueva visión que representa una gran oportunidad, aunque también un importante reto para la sostenibilidad, la atención y el acceso”, aseguró Marta Moreno, Market Access & Public Affairs Head de Novartis Oncology, compañía fabricante de la primera y única terapia CAR-T aprobada por el SNS hasta ahora. “Como empresa responsable buscamos el equilibro entre el acceso al tiempo que la sostenibilidad. Esta responsabilidad nos exige encontrar nuevos modelos y estrategias de colaboración con las instituciones. Tal es el caso del acuerdo de pago por resultados trabajado de la mano del Ministerio de Sanidad para facilitar el acceso de esta terapia en tiempo récord”, añadió.

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Entre el sector público y el privado sigue quedando, sin embargo, el tema del precio. Guillem López i Casasnovas, catedrático de Economía de la UPF, habló de la “tormenta perfecta para el financiador”, un campo “típico de demanda inelástica” en situaciones de vida o muerte, ante las cuales no hay alternativa terapéutica y que hace que llueva sobre mojado en un contexto de incrementos en los precios de los tratamientos oncológicos.

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López i Casasnovas reconoció las limitaciones de la economía de salud para abordar un paradigma sin precedentes como el de las CAR-T —no son pastillas, sino tratamientos integrados, no tienen comparadores y el AVAC no recoge bien el impacto que puede tener su éxito— pero intentó facilitar un pronóstico de posibilidades futuras. Por todo ello, este economista se mostró partidario de “salirse de la ortodoxia” en un campo como este y “mantener un fondo de financiación para el cáncer” que recoja la disposición social a pagar para este tipo de tratamientos.

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