Hepatitis C: el último esfuerzo

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02 mar 2018 - 13:00 h
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<p>Hepatitis C: el último esfuerzo</p>

La Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (AEHVE), en colaboración con diez asociaciones de pacientes, presentaba a finales de 2017 un manifiesto que recoge los últimos pasos que habría que dar para eliminar en nuestro país la hepatitis C como problema de salud pública. Digo últimos, porque en apenas tres años se ha avanzado tanto en España en materia de tratamiento de la hepatitis C, que lo que ahora se necesita es el último esfuerzo para llegar a la meta. Sin embargo, se debe subrayar sin equívocos que ese último esfuerzo no es la guinda del pastel, sino un ingrediente fundamental del mismo sin el que podríamos asistir a la paradoja de desandar todo el camino avanzado. Dicho de otra forma, si ese esfuerzo no se acomete, corremos el riesgo de tirar por la borda gran parte de los resultados alcanzados.

Aprobada en el Consejo Interterritorial de Sistema Nacional de Salud en junio del pasado año la universalización del tratamiento con los antivirales de acción directa para todas las personas con hepatitis C con independencia de la gravedad de su enfermedad, podemos afirmar con seguridad que estamos en condiciones de lograr que la hepatitis C sea residual en el horizonte de 2021: sería una verdadera lástima no aprovechar la oportunidad. Para lograrlo, restan todavía algunos deberes por hacer. Y el más importante de todos es compatibilizar la extensión efectiva del tratamiento para todos los pacientes en todo el territorio nacional con el inicio de un plan de cribado que permita aflorar los casos de infección activa aún no diagnosticados. Desde la Alianza pensamos que sería un error estratégico esperar a la finalización del tratamiento de todos los pacientes diagnosticados para articular ese plan de cribado, y así se lo hemos hecho saber al Ministerio de Sanidad. En este sentido, cabe recordar que el Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C en el Sistema Nacional de Salud (PEAHC) establecía un cronograma según el cual ya a finales de 2017 deberían estar desarrolladas todas sus líneas estratégicas, entre ellas, la del cribado de las personas con hepatitis C que desconocen que tienen la enfermedad.

Varios trabajos presentados esta semana en el 43 Congreso de la AEEH acreditan que sería coste-efectivo realizarlo de forma universal en la población adulta española. Los estudios realizados en 2017 nos han descubierto que la prevalencia de la infección virémica (activa) por VHC en nuestro país es menor de la esperada y se sitúa en el entorno del 0,3-0,4%. Con esas tasas de prevalencia, el desarrollo de una estrategia de cribado vinculada con la continuidad asistencial y el tratamiento precoz nos pone al alcance de la mano la eliminación de la hepatitis C como problema de salud pública. En cambio, si esa estrategia no se aborda en paralelo a la extensión del tratamiento a todos los grados de fibrosis, corremos el riesgo de retroceder, porque el fenómeno del “agotamiento del diagnóstico” llevaría al cabo de una década a que nuestro sistema sanitario se encontrase nuevamente con un repunte de casos y un incremento de la prevalencia. Pensamos igualmente que el cribado debe hacerse en cualquier centro sanitario, incluyendo los centros de Atención Primaria (CAP) –cuyo papel es esencial– y de adicciones –para no perder oportunidades entre los usuarios de drogas por vía parenteral (UDIs), que no lo olvidemos, continúan siendo el principal foco primario de la infección– y es fundamental que se pueda realizar en un único paso.

Finalmente (last, but not least), es preciso “atacar” la hepatitis C a través del desarrollo de campañas de educación e información. Solo este triple frente tratamiento universal-cribado-prevención nos brindará la oportunidad de la victoria definitiva sobre la hepatitis C, una victoria que situaría a nuestro país en lo más alto del podio mundial en la lucha contra esta enfermedad.

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