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22 jun 2018 - 12:00 h
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<p>¿Por qué nuestra Sanidad dejó de ser universal?</p>

El Parlamento Europeo aprobó en el año 2011 la Directiva 2011/24/UE, sobre los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza. El objetivo de esta Directiva era establecer reglas para facilitar el acceso de los y las pacientes a una asistencia segura y de calidad dentro de la UE, clarificando la obligación de reembolsar los costes de esta asistencia sanitaria entre los Estados.

En aquel momento, el Gobierno del PP optó, en lugar de hacer una transposición a esta directiva, por utilizar este vacío como pretexto para diseñar y aprobar el Real Decreto 16/2012. Una norma que abrió el camino exclusión sanitaria y la desigualdad, e introdujo diferentes copagos sanitarios. Sin duda, el modus operandi de la Troika estaba tras esta maniobra.

No es hasta el año 2014, cuando por fin el Partido Popular realiza la transposición a la Directiva Europea (el RD 81/2014 de 7 de febrero que recoge la asistencia sanitaria transfronteriza), empleando la falacia argumentativa del turismo sanitario. Porque el Real Decreto 16/2012 tenía un objetivo muy claro, y no era exactamente beneficio directo para las arcas del estado. Se trataba de deteriorar la calidad de nuestra Sanidad Pública, ¿Y para qué? Para abrir la puerta al nuevo modelo de la sanidad como negocio, e ir implantando de forma progresiva la sanidad privada en nuestro país.

Un ejemplo muy claro es el de la Fundación Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS). Una entidad que aglutina al sector sanitario privado y que durante el año 2017 consiguió que medio millón de personas contratasen un seguro médico privado, lo que supuso un aumento del 5,1% respecto al año anterior. Para esta entidad, que las personas dejen de utilizar los servicios públicos y utilicen los privados supone un gran beneficio. Un negocio creciente, gracias al deterioro de la Sanidad Pública. Esta se ahorraría entre 4.369 y 9.860 millones, dependiendo si la utilización fuera mixta o exclusiva de la privada. Ni que decir que esta situación de doble aseguramiento, tan ventajosa para el sector sanitario privado, nos llevaría a una sanidad de ricos y otra sanidad de beneficiencia.

Esta implantación de la sanidad privada se afianzó aún más cuando la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en diciembre de 2016 daba el visto bueno a la operación del grupo alemán Fresenius, que compró Quirón Salud por 5.760 millones de euros. De esta forma, Fresenius se convertía en el mayor grupo sanitario privado de Europa. Hay indicios más que suficientes para sospechar que nuestra Sanidad podría ir hacia un oligopolio. Hasta este momento. El giro producido tras la moción de censura, apoyada por quienes luchamos para que nuestra sanidad no se decida en el DAX 30, puede truncar la dinámica.

El giro tras la moción, apoyada por quienes luchamos para que la sanidad no se decida en el DAX 30, trunca la dinámica

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