Dieta cetogénica en epilepsia refractaria

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13 sep 2019 - 12:00 h
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<p>Dieta cetogénica en epilepsia refractaria</p>

Al igual que los fármacos, la dieta cetogénica (DC) es un tratamiento médico indicado por el neurólogo para tratar la epilepsia refractaria u otras enfermedades metabólicas. Se caracteriza por ser una dieta alta en grasas (80-90 por ciento de la energía total), baja en carbohidratos y adecuada en proteínas, con el fin de asegurar el crecimiento y desarrollo.

El objetivo de la dieta es aumentar la ingesta de grasa para dar lugar a la formación de cuerpos cetónicos que serán utilizados como fuente de energía a nivel cerebral, en lugar de la glucosa, pudiendo presentar efectos anticonvulsionantes y/o neuroprotectores.

La DC rompe con los patrones de dieta tradicional, aportando en muchos casos un 90% de grasas, siendo deficitaria en algunos nutrientes por lo que será necesario suplementar al paciente con vitaminas y minerales. Al ser pacientes pediátricos, es muy importante mantener un buen estado nutricional y asegurar un crecimiento y desarrollo adecuado. Para ello, esta dieta debe ser confeccionada y controlada por un especialista realizándose controles periódicos, tanto antropométricos como analíticos, además de prevenir y tratar posibles efectos adversos a corto y largo plazo. La mayoría de estos efectos suelen ser transitorios y pueden resolverse con modificaciones de la dieta sin necesidad de discontinuarla.

Nuestra función como dietistas-nutricionistas (D-N) es confeccionar una dieta individualizada y dar las pautas necesarias a los padres o cuidadores para poder llevarla a cabo. Debemos enseñarles a manejarla y empoderarlos para que puedan cumplirla, manteniendo las actividades habituales del niño. Para ello es importante, proporcionarles estrategias alimentarias, recursos y alternativas para el día a día con el fin de lograr una buena adherencia.

Es fundamental realizar una valoración nutricional completa del niño de forma periódica y promover buenos hábitos alimentarios potenciando el consumo de alimentos naturales y de calidad nutricional.

Finalmente, poder controlar las crisis (en número, intensidad, o ambos) con una alimentación natural en unas proporciones concretas, a pesar de ser una dieta estricta, sin duda mejora la calidad de vida del niño y de sus familias.

Es más, uno de cada cuatro pacientes con epilepsia acaban “libres de crisis” tras la instauración de este tratamiento y la mayor parte afirma una mejoría cognitiva y conductual importante.

Uno de cada cuatro pacientes con epilepsia tratados con DC acaban “libres de crisis” y la mayoría mejoran

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