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18 dic 2017 - 15:00 h
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<p>El cáncer de cabeza y cuello</p>

A pesar de su poca visibilidad en los medios de comunicación el cáncer de cabeza y cuello en España es el 5° tumor más frecuente en varones y el 13° en mujeres, diagnosticándose alrededor de 8.000 casos nuevos al año.

Este tipo de cáncer engloba a un grupo de tumores malignos de la mucosa del tracto aerodigestivo superior: la cavidad oral, la faringe, la laringe, las fosas nasales y los senos paranasales. De todos ellos los más frecuentes son los carcinomas con histología epidermoide de cavidad oral, orofaringe, hipofaringe y laringe.

Los principales factores de riesgo son el consumo de tabaco y alcohol. Esto ha hecho que la imagen que se asocie a este tumor sea la de un paciente aislado socialmente. Pero en nuestro país, con una tradición social muy permisiva con el tabaco y el alcohol, también encontramos como pacientes a hombres de negocios acostumbrados a cerrar acuerdos diariamente entorno a una mesa, buenos vinos, licores y cigarros. Además la incorporación de la mujer a estos hábitos ha hecho que aumente el número de afectados. La edad media de aparición se sitúa por encima de los 50 años.

En los últimos años se ha demostrado también la implicación del virus del papiloma humano (VPH) en el desarrollo del cáncer de orofaringe. Estos conllevan un mejor pronóstico. Suelen asociarse con pacientes más jóvenes, con menos comorbilidades, no fumadores, con un mayor número de parejas sexuales y una edad de inicio de relaciones sexuales más temprana. En EE.UU el 60 por ciento de los tumores de orofaringe son VPH positivos mientras que en España se estima que solo lo son alrededor de un 20 por ciento.

El pronóstico de los pacientes con cáncer de cabeza y cuello varía dependiendo del estadio del tumor en el momento del diagnóstico. La supervivencia relativa a 5 años de los sujetos con tumores localizados (estadio I-II) se sitúa en torno al 80 por ciento frente al 50-60 por ciento en los pacientes con tumores locorregionales avanzados (III, IVA y IVB) y disminuye mucho más en el caso de tumores recidivados o en estadio metastásico (IVC).

Actualmente la mayoría se diagnostican en estadios localmente avanzados, lo que implica que deben mejorarse las campañas de prevención de consumo de alcohol y tabaco y de detección precoz e insistir en la derivación rápida a especialistas desde atención primaria y odontología.

En cuanto al tratamiento es complejo, por lo que es fundamental la intervención de varios especialistas, tanto en el diagnóstico, en los tratamientos, y en el seguimiento y rehabilitación: cirugía maxilofacial, otorrinolaringología, odontología, oncología radioterápica, oncología médica, nutrición, etc.

Cabe destacar el papel emergente de las asociaciones de pacientes para fomentar su visibilidad y afrontar sus necesidades. La Asociación Española de Pacientes de Cabeza y Cuello y la asociación de laringuectomizados son dos buenos ejemplos.

El pronóstico de los pacientes varía dependiendo del estadio del tumor en el momento del diagnóstico

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