Herramientas
|
01 sep 2017 - 13:00 h
|
<p>El dolor en pacientes con daño cerebral</p>

En una Unidad de Daño Cerebral sobrevenido (UDCs), afrontamos el reto del tratamiento del dolor que se expresa de distintas maneras. Desde el dolor nociceptivo, como el hombro doloroso, hasta el complejo dolor neuropático, como de reinervación, tras la lesión del sistema nervioso central (SNC). Por tanto, es importante reconocer la expresión clínica de estos síndromes, así como su manejo; y concebir la base neuropsicológica del dolor, con la participación de muchas áreas cerebrales, las cuales también pueden afectarse.

El dolor central (DC) ocurre a partir de episodios de ictus, traumas, etc. La lesión del SNC promueve una desregulación del sistema inmunológico, potenciando el dolor periférico. Por otro lado, el daño del SNC genera una rotura de la BHE, activando mecanismos de la microglía y astrocitos que liberan moléculas proinflamatorias a interconexiones involucradas en la activación y control del dolor, generando como consecuencia la hipersensibilización.

Actualmente, áreas relacionadas al dolor se pueden medir con técnicas de espectroscopía por RM. Ésta y otras técnicas de imagen podrán ser utilizadas en el futuro para reconocer la presencia de dolor, así como seguir su evolución.

El 50% de pacientes que han sufrido un daño del SNC sufrirán dolor. Su expresión más frecuente es nociceptivo, como omalgia (62-69%), cefalea (15-28%), cervicalgia, dorsalgia o dolor de extremidades. El DC es más prevalente en lesiones medulares (40-60%).

Su abordaje dependerá del tipo y grado de afectación. El DC, no suele responder a analgesia habitual y presenta un manejo complejo. En ocasiones requerirá el apoyo de una Unidad de Dolor.

Lo más importante para su control será tratar la causa y promover la regeneración de las fibras afectadas, corrigiendo parámetros metabólicos influyentes. Finalmente, actuar sobre la hiperactividad simpática y modificar los factores emocionales/conductuales asociados. Esto sin olvidar el adecuado control de las afectaciones musculo-esqueléticas y viscerales, que permitirá un mejor manejo de las afectaciones centrales.

Su tratamiento farmacológico consistirá en el uso de antiepilépticos, bloqueadores de canales de calcio, beta-bloqueadores y antidepresivos específicos que disminuyen hasta en un 50% su intensidad.

Como manejo no farmacológico se reconoce la fisioterapia. El control de posturas impedirá la aparición de nuevos patrones nociceptivos, y evitar la inmovilidad favorecerá la adecuada reconstrucción de circuitos para la desaparición del dolor secundario.

Distintos centros especializados ofrecen el uso del TENS y de EMTr como medios auxiliares.

Los pacientes que han sufrido un daño del SNC se enfrentan a una situación de invalidez y dependencia, con trastorno mala adaptación, que influyen negativamente en el manejo del dolor.

Actualmente conocemos la influencia que tienen los sistemas supratentoriales en la subjetividad del dolor. Dolor que, además, tiene un mecanismo de retroalimentación de estos componentes, con consecuencia directa sobre la calidad de vida. Por ello debemos favorecer un apoyo neuropsicológico que influirá en su adecuado manejo.

El dolor, como síntoma habitual en pacientes de una Unidad de Daño Cerebral, debe ser detectado y abordado

e-planning ad
Twitter
Suplementos y Especiales