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27 jul 2017 - 10:00 h
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<p>El tabaquismo, la pandemia silente</p>

En primer lugar, permítanme los lectores que utilice el término pandemia que sirve para designar a la enfermedad de todo un pueblo y de carácter infeccioso. Sin embargo, siendo el tabaquismo una enfermedad crónica no transmisible y no infecciosa, sí que entraría en el concepto de pandemia, del griego (pan=todo) y (demos=pueblo), ya que el tabaquismo es una plaga que afecta aproximadamente a 1.200 millones de personas en todo el mundo. Y pensarán ustedes, “¿Y plaga por qué? ¡Qué exageración!”. Pues no, ya que el tabaquismo supera a cualquier plaga y a cualquier guerra, ya que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son más de siete millones las personas fallecidas en un año en el mundo.

Y ahora les explico el segundo término, silente, que quiere decir silencioso, tranquilo, y es que el paciente fumador necesita un periodo de incubación para desarrollar las principales enfermedades asociadas al consumo de tabaco, que son las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades de las vías respiratorias y las tumorales.

Pacientes y profesionales de la salud nos tenemos que concienciar de que el tabaquismo, per se, es una enfermedad crónica y adictiva y que, en el transcurso del tiempo, cuando se intenta dejar de fumar, presenta recaídas. En lo que respecta a nuestro país son 58.000 los fallecidos por año. ¿Esto es mucho o es poco? Pues si lo comparamos con las personas fallecidas por accidentes de tráfico en 2015, en torno a 1000 personas, sobran los comentarios. Y los niños y jóvenes se siguen incorporando al consumo de tabaco: 137.000 estudiantes de 14 a 18 años empezaron a consumir tabaco en el año 2015.

Pero también habría que añadir la parte buena: el consumo de tabaco es la principal causa prevenible de muerte en todo el mundo. A pesar de que el tabaco es un producto de venta legal que ocasiona daño a la sociedad, el 63% de la población mundial están protegidas por al menos una medida integral contra el tabaco. Vamos por el buen camino, también con la colaboración del Convenio Marco para el Control del Tabaquismo, con la firma y aceptación de 197 partes, está dando sus frutos.

A continuación, adjunto los objetivos necesarios desde mi punto de vista para mejorar la ley de 2005 de medidas sanitarias frente al tabaquismo: la venta de tabaco se debe restringir a las expendedurías de tabaco, avanzar en la prohibición de fumar a espacios abiertos (campos deportivos, locales, etc.), prohibición de fumar en los vehículos, prohibición de todo tipo de publicidad, financiación de los tratamientos farmacológicos de primera línea, desarrollo de campañas de sensibilización y de concienciación, sobre todo dirigidas a los jóvenes, el cigarrillo electrónico debe ser tratado de igual forma que el cigarrillo tradicional, y el empaquetado neutro, sin colores que identifiquen las marcas.

Y, para terminar, mi lema favorito: NO AL TABACO, SÍ A LA VIDA.

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