La terapia compresiva y la cicatrización

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29 sep 2017 - 14:00 h
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<p>La terapia compresiva y la cicatrización</p>

Las úlceras de pie diabético, las úlceras de la extremidad inferior y las úlceras por presión son consideradas heridas crónicas por su complejidad. Cada una de ellas son consecuencia de otra enfermedad coexistente y su evolución depende, en gran medida, del estilo de vida de cada paciente. Por estos motivos, su cura representa todo un desafío para los profesionales de la salud.

Actualmente, se estima que en torno al 25 por ciento de los diabéticos tendrá, al menos, un episodio de úlcera en el pie a lo largo de su vida, que puede terminar en amputación en hasta dos de cada diez casos. De hecho, la diabetes es la primera causa no ligada a traumatismo que puede desembocar en amputación y el pie diabético supera la tasa de mortalidad del cáncer de mama. Por su parte, las úlceras de la extremidad inferior y las úlceras por presión presentan una mayor prevalencia, que empeora en el caso de la población de la tercera edad (en mayores de 65 años, su incidencia se duplica y en mayores de 75 se triplica).

A esto hay que añadir la dificultad intrínseca a la cicatrización habitual de heridas crónicas. Aproximadamente, una de cada cuatro personas que han sufrido algún tipo de úlcera vuelve a padecerla un año después de alcanzar la curación. Así, las úlceras crónicas tardan, de media, 200 días en cicatrizar e incluso algunas de ellas hasta años.

No obstante, la perspectiva mejora si se aplican los tratamientos adecuados. Algunos tratamientos locales pueden reducir hasta en 100 días el tiempo de cicatrización y si además atacamos la etiología, como con la terapia compresiva en las úlceras venosas de pierna. La mitad de las úlceras cicatriza de forma definitiva en menos de cuatro meses, un 20 por ciento lo hace al cabo de 12 meses y solo un ocho por ciento necesita cinco años. ¿El motivo? Los vendajes compresivos ejercen presión terapéutica en la herida de forma continua, permiten el retorno venoso y ayudan a que la úlcera cicatrice. En otras palabras, están especialmente desarrollados para el tratamiento de úlceras vasculares. De esta manera, consiguen agilizar significativamente el proceso de cura.

La terapia compresiva es la manera más eficiente de conseguir la cicatrización de la úlcera venosa además de la manera más rápida, sin embargo aun sabiendo de su importancia es una técnica infrautilizada.

Además de ser primordiales para mejorar la calidad de vida de los pacientes, los vendajes compresivos otorgan una gran agilidad al proceso de cicatrización, lo que se traduce en un descenso de la cantidad y la duración de estancias hospitalarias. Esta circunstancia provoca una reducción considerable de las cargas asistenciales y del periodo de dependencia del paciente.

Se estima que en torno al 25 por ciento de los diabéticos tendrá, al menos, un episodio de úlcera en el pie

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