Motivación y recursos para la investigación

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01 dic 2017 - 13:00 h
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Qué inventen ellos”. La desafortunada frase ha perseguido hasta después de la tumba al genial escritor Miguel de Unamuno y se ha repetido hasta la saciedad por científicos indignados ante la escasez de fondos para la investigación, el desarrollo y la innovación en España. Pero la cita no hace justicia a nuestro sistema de ciencia. España se encuentra entre los 10 países con mayor número de publicaciones científicas, a pesar de la falta de recursos económicos.

La capacidad de producción de nuestros científicos contrasta con los niveles de inversión. España dedica un 1,19 por ciento de su PIB a la I+D+i, la cifra más bajas en los últimos 11 años que nos aleja más de la media europea que se encuentra en el dos por ciento. A todo esto han conseguido sobreponerse nuestros investigadores, aunque aún quedan tareas pendientes. Lógico si se tiene en cuenta la falta de inversión. La más importante es la traslación para convertir el conocimiento en innovación.

En un entorno complicado, nuestros investigadores tratan de sobreponerse y en los últimos años hemos visto el nacimiento de los institutos de investigación sanitaria en un importante número de hospitales, así como una mayor implicación de las universidades. Hemos visto así una mayor proliferación de patentes y de spin-offs para dar respuesta a necesidades concretas de nuestros pacientes.

En el caso del profesional sanitario, venimos denunciando en estas páginas que para investigar deben recurrir a su tiempo libre ante las dificultades para compatibilizar la actividad científica con la asistencial. Recientemente en unas jornadas de Aseica, los oncólogos llamaron la atención de una posible desmotivación en los médicos más jóvenes a la hora de investigar.

Más allá de la necesidad de que se ponga en marcha la carrera investigadora, son importantes iniciativas como la Nobel Prize Inspiration Initiative que ha recorrido Barcelona, Madrid y Sevilla la semana pasada, gracias a la colaboración de la Fundación Astra Zeneca. Durante tres días, el Premio Nobel de Medicina de 2011, Jules Hoffmann, ha compartido su experiencia con estudiantes y jóvenes investigadores. El objetivo era motivarles. Por lo visto en las aulas lo han conseguido, pero falta ahora mantener esta motivación con ayudas para la financiación de proyectos.

Resultan interesantes actividades como las emprendidas por la Nobel Prize Inspiration Initiative

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