Impacto psicológico de la cirugía radical de próstata

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15 ene 2018 - 08:00 h
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<p>Impacto psicológico de la cirugía radical de próstata</p>

La evolución tecnológica en el tratamiento del cáncer de próstata, no es más que el reflejo de la lucha contra un enemigo común: el cáncer. Esta enfermedad es el tipo de cáncer más común entre los varones españoles y es uno de los tipos de cáncer con mejor pronóstico si se trata en sus primeros estadios. De hecho, el 97% de los pacientes con esta enfermedad se mantienen vivos a los 5 años del diagnóstico. Sin embargo, el reto no se sitúa ahora en mantener con vida a los pacientes, sino en dignificar y priorizar la calidad de vida del paciente a través de nuevas tecnologías capaces de reducir a la mínima expresión las secuelas de la enfermedad.

A lo largo de los años, han surgido nuevas herramientas para poner remedio a este mal. Una de las intervenciones más comunes es la cirugía radical de próstata, una intervención eficaz pero que puede tener grandes consecuencias para la calidad de vida de los pacientes. La principal dificultad a la que se enfrentan los hombres que se someten a estas intervenciones es el impacto en su salud emocional, derivado de los efectos secundarios del tratamiento: la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil. Este impacto es especialmente preocupante en pacientes jóvenes o con pareja.

Las cifras hablan por sí solas: el 81 por ciento de los pacientes padece disfunción eréctil después de someterse a la cirugía convencional . Entre ellos, los menores de 65 años presentan mayor ansiedad y más dificultades y necesidades relacionadas con la sexualidad . De hecho, estos cambios en su vida sexual pueden además ocasionar efectos negativos en su estado emocional, alterando incluso la percepción de su propia masculinidad. Son varios los expertos que aseguran que esto puede repercutir incluso en su estado físico en forma de cansancio, apatía y desmotivación.

Por otro lado, el 84 por ciento de los pacientes sometidos a cirugía convencional presenta síntomas de incontinencia urinaria. Esta situación la viven algunos pacientes como una humillación, con angustia ante la posibilidad de mancharse, de oler y un gran temor a tener que usar una sonda o pañales. Esto repercute de forma muy negativa en la salud psicológica de los hombres.

Los tratamientos para el cáncer de próstata no han permanecido ajenos a la tecnología. En los últimos años, una nueva generación de tratamientos ha puesto el foco en la eliminación de las secuelas de las intervenciones convencionales. Este es el caso del tratamiento ResoFus, que permite eliminar el cáncer de próstata mediante ultrasonidos sin dañar los nervios, ni el tejido sano de alrededor. De esta forma, se logra un menor impacto en la función eréctil y urinaria, y en consecuencia, un menor impacto psicológico.

Otra de las ventajas de este tratamiento es su carácter ambulatorio, dado que no es necesario realizar ninguna incisión que implique revisiones post-operatorias. Al no haber incisión quirúrgica, y gracias a su precisión nanométrica, no hay necesidad de hospitalización y los pacientes recuperan rápidamente su calidad de vida desde el mismo día del tratamiento. Además, la baja agresividad del método de ResoFus lo convierte en apto para pacientes de entre 70 y 80 años, para los que la cirugía convencional ya no es una opción y hasta ahora sus únicas alternativas eran la radioterapia o la vigilancia.

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