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27 oct 2017 - 08:00 h
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<p>“Código Ictus”</p>

El 5% de los españoles mayores de 65 años ha sufrido un ictus, una enfermedad cerebrovascular que afecta cada año en nuestro país a 120.000 personas. Se trata de una de las enfermedades neurológicas más prevalentes: es la primera causa de muerte en la mujer y la segunda en hombres y además es la primera causa de discapacidad en el adulto. De hecho, la mayoría de los pacientes sufren secuelas y más de 300.000 españoles presentan alguna limitación en su capacidad funcional tras haber sufrido un ictus.

Las asociaciones de pacientes juegan un papel importante en la prevención. Una de estas agrupaciones es “Freno al ictus”. Capitaneada por Julio Agredano, paciente que sufrió un ictus en 2011, la asociación tiene como objetivo mejorar el futuro de las personas, a través de acciones que informen y fomenten un estilo de vida y unos hábitos saludables como la única herramienta de prevención frente al ictus, en definitiva, aportando para que las personas vivan más y mejor.

Una de las iniciativas que ha lanzado Agredano en esta labor de difusión es el libro “Y después del ictus ¿qué?”. En sus páginas se explica que los accidentes cerebrovasculares siguen siendo grandes desconocidos para muchos. Por eso el documento recoge las claves para acompañar a cada afectado por el ictus y transmitirle esperanza, ofreciendo consejos prácticos para asumir el cambio radical en las capacidades cognitivas, físicas y emocionales de quien lo sufre y animándole a la acción, al esfuerzo y a enfrentarse con actitud positiva al reto que supone en su vida cotidiana.

Una de las claves para el éxito en la atención del ictus es la rapidez con la que se detectan sus síntomas iniciales y se contacta con el sistema de emergencias. Es por ello que en la cadena asistencial destinada a esta patología es fundamental la interconexión y coordinación precisa entre los servicios de urgencia extra e intrahospitalarios con el “Código Ictus”, diseñado con el fin de una rápida identificación, notificación y traslado de los pacientes a los servicios de urgencias. En solo una década, este protocolo ha logrado triplicar el número de pacientes de Madrid con acceso a un tratamiento adecuado: de un 7% en 2008 a un 26% en 2015. Esto supone una gran mejora en su calidad de vida, ya que más del 60% es independiente al cabo de tres meses. Así lo ha afirmado el neurólogo José Egido, coordinador de la Unidad de Ictus del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y moderador de una mesa redonda en la Jornada “Plan de Atención del Ictus de la Comunidad de Madrid, 10 años después”, organizada por el Grupo Casaverde, y Ferrer.

En la jornada se han presentado los resultados de los diez primeros años de la implantación del Código Ictus, “un protocolo de organización de toda la cadena asistencial (medicina extra- hospitalaria, SUMMA 112, urgencia hospitalaria, Unidad de Ictus) para garantizar el acceso de todos los pacientes al mejor tratamiento, en el menor tiempo posible, independientemente de su lugar de residencia”, según explica el doctor Egido. Y añade que es “un problema sanitario de primer orden, que constituye la segunda causa de muerte, la primera en mujeres, la razón más frecuente de discapacidad en adultos y la segunda causa de demencia”, de acuerdo con Egido. Las cifras demuestran que está funcionando. No obstante, el doctor puntualiza que estos tratamientos son muy dependientes del tiempo, pues “sólo son eficaces y seguros si se administran muy pronto tras la aparición de los primeros síntomas del ictus”. Seguro.

“Código Ictus” ha triplicado el número de pacientes de Madrid con acceso a un tratamiento adecuado

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