Incontinencia urinaria

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14 dic 2018 - 08:00 h
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<p>Incontinencia urinaria</p>

Once sociedades científicas acaban de marcan la ruta para lograr en España un abordaje multidisciplinar y homogéneo de los pacientes con síntomas del tracto urinario inferior. El objetivo es reducir la variabilidad clínica y lograr un abordaje multidisciplinar, coordinado e integral, que evite el abandono de la medicación prescrita y ofrezca una respuesta eficaz y de calidad al paciente.

El primer paso de este trabajo en equipo ha sido la elaboración del documento “Criterios de derivación y manejo integral de los pacientes con STUI”, que se presentó recientemente.

Como saben la incontinencia urinaria afecta a la capacidad que tiene el tracto urinario de retener la orina que se almacena en la vejiga durante la fase de llenado. Este trastorno puede manifestarse de tres formas distintas: incontinencia urinaria de esfuerzo o estrés, de urgencia y mixta (que combina características de las dos anteriores).

Para los casos más leves de incontinencia de esfuerzo, los tratamientos buscan reforzar las estructuras del suelo pélvico musculo-ligamentosas que sirven de apoyo y sostén a los órganos pélvicos como la vejiga, la uretra y el recto-mediante rehabilitación física, inyección de sustancias vulcanizantes que, cual silicona, cierran un poco la uretra (el conducto por el que expulsamos la micción) y mallas o cabestrillos que sujetan las debilitadas estructuras musculares del suelo pélvico que no son capaces de mantener el cierre del cuello de la vejiga.

Acudo al conocimiento del Dr. Miguel Sánchez-Encinas, del Hospital Rey Juan Carlos, y me indica que la incontinencia a través de intervenciones quirúrgicas, ofrece entorno al 80 por ciento de resultados óptimos. “El Biofeedback, se emplea habitualmente en varones después de una cirugía en la que el paciente tiene perdidas temporales de orina, para ayudar a rehabilitar el suelo pélvico. Nos permite que el paciente sepa si está estimulando el músculo correctamente o no”, afirma el especialista. A continuación hay que valorar al paciente a lo largo del tiempo con cuestionarios y la medición de las pérdidas del paciente mediante pañales. “Objetivamos la pérdida en gramos de orina durante 24 horas. Con sesiones de rehabilitación hacen vida normal”, matiza el Dr. Sánchez-Encinas.

En cuanto al aspecto quirúrgico en el 90 por ciento de los casos la intervención consiste en la colocación de malla sintética por debajo de la uretra, que se inserta a través de una pequeña incisión vaginal. La operación dura unos 25 minutos y se realiza habitualmente bajo anestesia epidural, pudiendo incluso realizarse bajo anestesia local. Se trata de una cinta, habitualmente de polipropileno, material muy bien tolerado por el organismo, que se coloca debajo de la uretra sin tensión. Al ser porosa, se queda fija y acaba integrándose en el organismo.

Se trata de una intervención sencilla y muy poco invasiva, lo que facilita la rápida recuperación de la paciente en su propia casa. La incontinencia cesa en cuanto se coloca la malla, si bien se recomienda evitar grandes esfuerzos durante el primer mes posterior a la intervención.

También pueden emplearse minicintas. A través de una única incisión bajo la uretra, se coloca una pequeña cinta que se fija interiormente, sin orificios en la piel. Tiene mayores ventajas que la técnica de la malla sintética, mayor comodidad para la paciente y la ventaja de que es ajustable. En algunos casos, la inyección de toxina botulínica en la vejiga disminuye el número de episodios de incontinencia por urgencia.

En definitiva, la incontinencia urinaria es una enfermedad muy prevalente, ya que el 50 por ciento de los pacientes no acuden a consulta con este problema. “Hay que animar a los pacientes que tienen este problema a que acudan al médico porque hay soluciones”, concluye el experto.

El 50 por ciento de los pacientes con incontinencia urinaria no acuden
a consulta

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