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02 jun 2017 - 13:00 h
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<p>Una fecha para no olvidar</p>

El consumo de tabaco es un grave problema de salud pública, debido a su relación con enfermedades cardiovasculares y con distintos tipos de cáncer (cavidad oral, faringe, laringe, pulmón, esófago, estómago, cuello de útero, vejiga, intestino, riñón, páncreas y próstata, además de leucemia mieloide aguda). Algunos datos indican que también puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de mama.

Se estima que el efecto carcinógeno del tabaco se asocia entre un 16 y un 40 por ciento de los casos de cáncer en general. De ahí que el hecho de no fumar se considere en la actualidad como la mayor medida preventiva contra el cáncer.

La aprobación de la ley 28/2005 constituyó un avance importante. Sin embargo, según datos del Ministerio de Sanidad, existe en la actualidad un porcentaje alarmante de jóvenes entre los 14 y 18 años con hábito tabáquico: un 33,2 por ciento de chicas y un 29,6 por ciento de chicos. Esto repercute en un rejuvenecimiento de la edad media de presentación de los tumores relacionados con el tabaco, y en las mujeres en particular se asocia a un aumento sostenido en la tasa de mortalidad específica por cáncer de pulmón.

Existen motivos para recordar este Día Mundial Sin Tabaco. Hoy siguen siendo más que necesarias campañas de concienciación para evitar un lastre en la sociedad en los próximos 20-30 años.

El abandono del consumo del tabaco beneficia desde el primer día, y aunque hacen falta varios años para que el riesgo de un ex fumador se equipare al de un no fumador, las posibilidades de desarrollar, por ejemplo, un cáncer de pulmón, disminuyen notablemente.

Por otro lado, el cáncer de pulmón en no fumadores tiene unas características especiales desde el punto de vista genético y molecular, que hoy en día pueden ser analizadas y detectadas en el momento del diagnóstico, y que permiten el uso de terapias dirigidas, personalizadas, y más eficaces que en la población fumadora.

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