La Aemps advierte de que no se fuerce a los médicos con los biosimilares

Al menos cinco comunidades autónomas ya han introducido medidas para estimular la prescripción
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Bilbao
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30 sep 2016 - 13:00 h
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La aportación de los biosimilares en la sostenibilidad del sistema sanitario ha llevado a las comunidades autónomas a buscar fórmulas para su rápida incorporación. La responsable de la División de Medicamentos Biológicos, Biotecnología y Terapias Avanzadas de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (Aemsps), Sol Ruiz, ha apostado por “una introducción tranquila, en lugar de forzar a los médicos”. Una actuación en esta línea permitiría “ganar la confianza de los profesionales”, destacó Ruiz, durante la celebración de BioSpain 2016, congreso que organiza la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) y la Agencia Vasca de Desarrollo Empresarial (SPRI).

Ruiz aclaró que los biosimilares jugarán un papel muy importante. “Podrían mejorar la sostenibilidad del sistema. Vienen una serie de medicamentos de alto coste y todo lo que podamos ahorrar será beneficioso para el sistema sanitario”, indicó.

Algunas comunidades autónomas ya han comenzado a estimular su entrada en el mercado. La directora general de Biosim, Regina Múzquiz, ha señalado que al menos cinco regiones ya han anunciado o han puesto en marcha mecanismos para incentivar a los profesionales para que prescriban estos medicamentos. Se refería a Cantabria, Castilla y León, la Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y País Vasco.

Múzquiz no ha desvelado de qué manera lo están haciendo, ante la heterogeneidad en la implantación de este tipo de medidas en los servicios de salud de las comunidades autónomas. “Tenemos 17 sistemas sanitarios diferentes”, subrayó. Las medidas para potenciar la incorporación de estos fármacos no se limitaría sólo al establecimiento de incentivos para los médicos, sino también a “la fijación de cuotas de uso en hospitales”, manifestó. Son medidas que ya se están adoptando en países como Alemania, frente a otros mercados más cerrados como Francia o Bélgica, que no han aprobado iniciativas en esta línea, según añadió Múzquiz durante su intervención. El país germano ha introducido además propuestas para formar a los profesionales a la hora de prescribir.

Al igual que Ruiz, la directora general de Biosim insistió en el papel que pueden jugar los biosimilares para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS). Entre otros beneficios, destacó que sirven para “incrementar el coste-efectividad, más pacientes se pueden beneficiar de los nuevos tratamientos y estimulan la competencia”.

Una legislación específica

Durante su intervención, Múzquiz reclamó una legislación específica en España para los productos biosimilares. Es uno de los desafíos que se ha marcado para los próximos años la patronal de medicamentos biosimilares.

La directora general ha advertido de que la normativa española que actualmente se está aplicando a estos fármacos contradice la legislación europea, por lo que considera necesario un real decreto específico, una tarea que a corto plazo parece complicada ante las dificultades en el Congreso de los Diputados para conformar un Gobierno. Ante esta situación, insistió en una de las mayores reivindicaciones de la patronal: “Los biosimilares no son genéricos”, expresó, debido al temor a que se le puedan aplicar las mismas rebajas de precios. Múzquiz defendió que el biosimlar requiere una mayor inversión en su fase de desarrollo, alrededor de los 100 millones de euros, frente a los dos o tres que puede costar un genérico.

Los plazos de acceso al mercado son también más lentos y costosos. Mientras que los primeros pueden prolongarse entre siete y ocho años, los segundos necesitarían entre dos y tres.

Más allá de las cuestiones de los incentivos y de la legislación actual, Ruiz ha mostrado su preocupación por la extrapolación de indicaciones y ha insistido en que el seguimiento clínico resulta clave en estos casos.

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