¿Cómo adaptar la realidad tecnológica al nuevo contexto de salud digital?

Hace diez años, España comenzó su transformación ‘teórica’ digital, ahora el escenario es distinto
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Madrid
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15 mar 2019 - 13:35 h
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Los tiempos cambian; la tecnología avanza; la digitalización ya es presente, pero la sanidad no termina de coger el ritmo. Hace unos días la Asociación Salud Digital presentó el informe ‘Transformación Digital en Salud en España: compromisos vs realidades’. Un análisis que pretende consesuar una visión del futuro de las TIC en el Sistema Nacional de Salud (SNS).

Más de 13 años después de que se aprobara el Plan Avanza, el desarrollo de los servicios estratégicos del SNS, como la receta electrónica o la historia clínica digital, todavía no se ha completado del todo. Casi tres millones de personas no pueden acceder a la receta electrónica interoperable, y solo hace unos días se completó la historia clínica digital en comunidades como Madrid o Cataluña.

Julio Mayol, vocal de la ASD; Jaime del Barrio, presidente de la asociación; y Daniel de Lima, autor principal del estudio, coincidieron en que la transformación digital en España está concluida, aunque su aplicación está siendo lenta. Como recordó De Lima aunque falta poco tiempo para disponer al cien por cien de los desarrollos previstos, “se ha tardado demasiado tiempo en implantar estos servicios”. A su juicio, ha llegado el momento de revisar si es estos se adaptan a las necesidades de los ciudadanos. Si de alguna manera, “los servicios que se demandan, especialmente gracias al uso de las TIC, el sistema del que disponemos es el que realmente necesitamos actualmente”.

Un interés no correspondido

El informe apunta que para los partidos políticos, independientemente de su signo, las cuestiones de salud son transversales, es decir, que de ellas no dependerá que obtengan más o menos votos, y menos aún que se decidan unas elecciones. Para los ciudadanos en cambio, la salud es uno de los temas que más les preocupa y concretamente en materia de salud digital, confirmándose así que la población conoce los servicios que se le ofrecen y los valoran positivamente. “Hay una evidente brecha entre lo que demanda el ciudadano y lo que interesa —desde el punto de vista electoralista— a la clase política”, señala De Lima.

Los autores dan claves sobre el retraso: motivos estructurales y organizacionales, de confidencialidad de los datos de los pacientes, además de la famosa resistencia al cambio.

Del Barrio señala que sería necesario, por tanto, configurar un organismo que elabore estrategias, regule y desarrolla de forma coordinada las iniciativas de salud digital. En opinión de Mayol, el problema es que “no existe una estrategia bien definida” que permita aunar esfuerzos.

Con todo, los expertos consideran necesario una revisión profunda del SNS para ver si se adecua a las necesidades actuales. Además, no hay que perder la perspectiva internacional, que permita al sistema interactuar con otros países. A partir de ahí, se podrán afrontar todos aquellos retos que la tecnología actual permite, como los nuevos sistemas de historia clínica adaptativa, el big data o la inteligencia artificial.

Existe una brecha entre lo que demanda el ciudadano y los pacientes, y lo que interesa a la clase política desde el punto de vista electoral

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