Continuidad asistencial para incrementar la eficiencia

La gota impacta en el gasto hospitalario y en la productividad
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Madrid
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16 feb 2018 - 14:13 h
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La eficiencia es en la actualidad uno de los grandes retos del Sistema Nacional de Salud. Un mal seguimiento de los pacientes tiene consecuencias directas en el gasto en medicamento, en los ingresos hospitalarios e incluso en la productividad del país. “El gasto hospitalario es espectacular. Un ingreso en nuestro servicio con una estancia media de seis días está estimado en 3.000 euros por paciente”, explicó Fernando Pérez, reumatólogo del Hospital Universitario Cruces, según los estudios realizados en su centro hospitalario. El riesgo de sufrir un ataque de un paciente mal controlado se multiplica además por 9,5. “Nadie ha hecho un estudio de cuál es el impacto en coste por prolongación de la hospitalización”, incidió.

El director general del Servicio Canario de Salud, Conrado Domínguez, explicó que el gasto en medicamentos contra esta enfermedad ha aumentado un 20 por ciento entre 2016 y 2017. Aparte del coste que supone para la economía del país por las bajas temporales. Por ejemplo, en el caso de las islas se han contabilizados 15.000 personas con gota pero solo 250 había recurrido a un proceso de incapacidad temporal. Eso sí, la media de baja es aproximadamente de un mes.

En Canarias la prevalencia de la enfermedad se sitúa en el 0,8 por ciento, 0,2 puntos menos que la media nacional. Antonio Torres, médico de atención primaria y ex presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia de la Comunidad de Madrid (SEMG Madrid), subraya que si se tiene en cuenta “el número de pacientes con hiperuricemia y con factores de riesgo a largo plazo podría ser mayor” que el uno por ciento.

Más colaboración

La colaboración entre la atención primaria y la especializada podría suponer un ahorro en el gasto para el sistema sanitario además de un incremento de la calidad de vida de los pacientes. “Estamos hablando de continuidad asistencial desde hace 30 años pero nos comportamos como pequeños silos aislados”, afirmó Pilar Román, del Servicio de Medicina Interna del Hospital General de Requena.

Uno de los aspectos en los que podría centrarse la colaboración entre primaria y especializada. “Después de tener un paciente controlado veíamos que el 50 por ciento dejaban de tomar el tratamiento en dos años y los que no lo dejaban se les bajaba la dosis a niveles no adecuados. De primeras pensábamos que lo hacían mal pero después nos dimos cuenta de que no habíamos dado pautas de cómo hacerlo porque no las hay. Hemos modificado eso. Cuando hacemos un informe el paciente con esta dosis habría que mantenerlo para conseguir una diana determinada. Necesitamos que se mantenga la uricemia de forma indefinida en este rango. Eso parece que funciona. Gran parte de la culpa es que nosotros no dábamos una información adecuada para una atención continuada”, destacó Pérez.

Isaac Aranda, economista de la Universidad de Castilla-La Mancha, destacó el papel de los pacientes. Reclamó que “se les incorporare a los estudios” y la utilización de herramientas “para medir la calidad de vida”. En esta misma línea se manifestó el vocal de la Liga Reumatológica Española, Fernando Vega, que solicitó que “las instituciones y los médicos se apoyen más en los pacientes y en las asociaciones, con el objetivo de difundir mejor la información”, explicó Vega quien insistió en el trabajo de concienciación para transmitir a la sociedad que “no es una enfermedad de reyes”.

Resulta necesaria la experiencia del paciente en un contexto marcado por la complejidad de la pluripatología. “En la corte de 1.200 pacientes que he acumulado en los últimos 25 años. Tenemos quintiles de quinquenios y cuando comparamos los quinquenios extremos, los pacientes tienen el doble de insuficiencia cardiaca. Son 15 años mayores cuando vienen a la consulta. Tenemos pacientes más complejos con mucha comorbilidad”, afirmó Pérez.

Fernando Pérez señaló que el coste por paciente con una estancia media de seis días es de 3.000 euros

Los pacientes reclaman su papel de concienciación de la sociedad para un mejor conocimiento de la patología

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