Cuando la I+D+i se ‘atasca’ del laboratorio a la cama del paciente

Aseica y SEOM celebran el Día de la Innovación en Cáncer poniendo el acento en la falta de financiación en investigación
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Madrid
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17 abr 2019 - 11:58 h
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“La escasa financiación en investigación en cáncer, junto con ciertas trabas burocráticas, limitan la transferencia de los hallazgos en investigación oncológica al ámbito clínico, lo que repercute negativamente en los tratamientos y seguimiento en pacientes”. Con estas palabras, la presidenta de SEOM, Ruth Vera, y el presidente de Aseica, Xosé Bustelo, han reclamado un respaldo presupuestario para avanzar con la investigación. Como ha señalado Vera “el beneficio de la supervivencia va de la mano de la investigación”.

¿Cuánto tiempo tarda la investigación básica en trasladarse al paciente? Quizás esta sea la gran pregunta. Como explicó Bustelo en este ámbito “tenemos que mejorar”. La duración media de la investigación ronda los 10-15 años pero existen procesos —remarca el investigador— donde se pueden acortar los tiempos. “Hay tiempos que difícilmente se podrán acortar que son los relacionados con el testado en pacientes para comprobar si funcionan y si son seguros. Sin embargo, hay otras etapas que sí se podrían abreviar a través de más investigación e innovación”, precisó. En este sentido, el desarrollo del big data podría contribuir a identificar más rápidamente qué dianas o combinaciones de dianas terapéuticas podrían ser más interesantes así como la de predecir qué fenómenos de resistencia serían los más probables en respuesta a dichos tratamientos. A juicio de Bustelo el margen de mejora también radicaría en el diseño y tipo de información que se podría obtener de los propios ensayos clínicos para identificar los mejores protocolos clínicos de tratamiento y los grupos de pacientes que responden a los mismos. “Aunque hay camino por recorrer, la investigación está ya consiguiendo acortar dichos tiempos”.

Actualmente en España hay más de 800 ensayos clínicos con reclutamiento activo, lo que, a juicio de los expertos, indica la alta implicación de los investigadores. Si bien, Vera ha incidido en que la mayoría de estos estudios provienen de la industria farmacéutica lo que pone sobre la mesa la necesidad de inversión pública necesaria para equilibrar el peso de estas investigaciones con las académicas. Además, en cuestión de sostenibilidad existen datos del ahorro que supone para el sistema sanitario incorporar ensayos clínicos a los hospitales. “Es necesario que la sociedad entienda que la investigación repercute en la supervivencia”, indicaron.

Europa

Europa cuenta con alrededor de 400 startups relacionadas con biomedicina distribuidas en 16 países. Sin embargo, las desigualdades entre regiones es amplia. España cuenta con 25 iniciativas en este campo, mientras que Francia, Alemania y Reino Unido con 51, 31, y 129 respectivamente.

En materia de presupuesto, la brecha también es evidente. Según datos de la Comisión Europea, países como Suecia, Austria o Dinamarca invierten alrededor del 3,3 por ciento de su PIB, mientras que España se sitúa a la cola del gasto público en investigación con un 1,2 por ciento del PIB, junto a países como Polonia o Portugal. “Esto es algo que tenemos que cambiar si queremos progresar”, apuntó Bustelo.

Para ambos expertos, el ecosistema competitivo español tiene una alta capacidad de concentración de innovación, eso sí, “si lo dejamos crecer”.

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