El debate sobre el acceso a los fármacos gana peso en el Parlamento Europeo

Soledad Cabezón presenta un documento que aboga por dotar de más poder a los Estados miembro
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Madrid
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14 oct 2016 - 11:00 h
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El documento ha recibido críticas de parte de la Cámara, por lo que se espera que sufra modificaciones

La OMC apoyó el documento presentado por la eurodiputada socialista Soledad Cabezón en el ENVI

Los socialistas europeos han presentado una propuesta para mejorar el acceso a los medicamentos en la Unión Europea. La encargada de relevar el proyecto de informe a la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria (ENVI, por sus siglas en inglés) del Parlamento Europeo ha sido la eurodiputada española Soledad Cabezón.

Tras el inicio de los trámites parlamentarios, Cabezón participó la semana pasada en un encuentro organizado en la Organización Médica Colegial (OMC) en el que desgranó una serie de medidas para que la UE pueda facilitar el acceso sin que ello suponga una intromisión. Uno de los primeros objetivos es “dotar de mayor poder de negociación a los Estados miembro a la hora de sentarse con la industria farmacéutica”, explicó la eurodiputada, que estuvo acompañada por el presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín.

Con este fin propone una revisión del sistema de fijación de precios y de reembolso de los medicamentos. La modificación de la normativa iría encaminada a fortalecer la posición de los países. “Hay que tener en cuenta el verdadero valor añadido terapéutico de un medicamento, su impacto social, su rentabilidad, su impacto presupuestario y su eficiencia para los sistemas sanitarios públicos”, según el documento. Reclamó una armonización de la normativa desde Bruselas que permitiría cumplir este objetivo.

A pesar del documento, la eurodiputada socialista alabó la labor de la industria, una de las “más competitivas de Europa”, como pone de manifiesto su inversión en I+D+i y una fuerza laboral de más de 800.000 trabajadores. Pero incició en que debe existir “un balance entre los intereses públicos y privados con el paciente en el centro del sistema”.

Críticas en Europa

Cabezón subrayó que el precio justo debe cubrir el coste del desarrollo, la producción del medicamento y un margen de beneficio para la compañía. La eurodiputada entiende que el Consejo debe reforzar la cooperación entre los Estados miembro ante este tipo de procedimientos, con el objetivo de que puedan intercambiar “información sobre los precios, el reembolso, la negociación de acuerdos y las buenas prácticas”. Esta sería la receta para evitar lo que ella entiende como precios abusivos por parte de la industria farmacéutica. Esta afirmación le ha valido las críticas de otros sectores de la cámara, especialmente procedentes del Partido Popular Europeo, que considera injustas estas valoraciones, lo que hace prever que el texto sufrirá modificaciones a lo largo de su tramitación, que podría concluir en el primer pleno de enero.

El documento sí recibió el respaldo de la OMC. Rodríguez Sendín insistió en que los medicamentos suponen en Europa un 20 por ciento del gasto farmacéutico, un coste demasiado alto. El presidente de los médicos incidió en que hay margen de mejora en España, donde el desembolso supera la media del continente. En países como Reino Unido, el gasto en medicamentos supone el 0,9 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), mientras que en España se sitúa en el 1,6 por ciento. De seguir aumentado la factura, advirtió de que “no se van a poder pagar los precios que las leyes del mercado quieren obligar a pagar”.

El presidente de la OMC expresó su preocupación por la posibilidad de que el incremento del coste de los medicamentos pueda llevar a las comunidades autónomas a acometer rebajas salariales o recortes de plantilla con el objetivo de suavizar el capítulo uno de los presupuestos. En este escenario Cabezón abogó por la compra centralizada o la adquisición conjunta de medicamentos como ha ocurrido en el caso de las vacunas.

Niveles de innovación

Dentro de su argumentación, la eurodiputada propuso el establecimiento de diferentes niveles de innovación. “Lo que no aporta valor no se paga”, defendió. Para llevar a cabo esta tarea, propuso la creación de una agencia europea de evaluación de tecnologías sanitarias. Uno de los problemas, a ojos de Cabezón, es que “la mayor parte de los procedimientos no son auténtica innovación, sino a menudo réplicas o perpetuaciones de productos, que se autorizan en particular mediante ampliaciones complementarias de patente”. Esta tesis también ha generado una importante polémica dentro del Parlamento Europeo y ha generado críticas del PP Europeo.

Sistema de patentes

En este contexto, Cabezón abordó otra de las reclamaciones de la OMC, la revisión del actual sistema de patentes. En el documento, solicita a la Comisión Europea un análisis de “las repercusiones generales de la propiedad intelectual en el fomento de la innovación, en especial el impacto de los certificados complementarios de protección, la exclusividad de los datos o la exclusividad comercial sobre la competitividad y la calidad de la innovación, y que establezca límites estrictos a estas prácticas”.

La eurodiputada extendió este análisis a los incentivos a la investigación, como los que se vienen produciendo para las enfermedades raras. “No quiero decir que no se incentive la investigación, sino revisar que sean los correctos”, añadió. En la misma línea, reclamó también un estudio sobre las herramientas de acceso rápido de los medicamentos al mercado, para garantizar que no choquen con la seguridad de los pacientes.

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