El miedo a un vacío terapéutico preocupa a los médicos y pacientes con artrosis

La condroprotección es una opción única en personas que además sufran hipertensión o cardiopatías
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Madrid
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08 nov 2019 - 12:44 h
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En España, la artrosis afecta a 7 millones de pacientes, un 10 por ciento de la población, representando casi la cuarta parte del total de pacientes atendidos en las consultas de los reumatólogos. Según el estudio EPISER 2016, realizado por la Sociedad Española de Reumatología, la artrosis sintomática de rodilla tiene una prevalencia del 13,8 por ciento y la artrosis de mano del 7,7 por ciento. Asimismo, otros estudios han revelado que alrededor de la mitad de la población adulta de más de 50 años muestra problemas articulares y signos radiológicos de artrosis de rodilla, aunque es más frecuente en mujeres sobre todo a partir de 55 años.

La artrosis afecta a la calidad de vida de las personas y se considera la principal enfermedad crónica de las mujeres, siendo su prevalencia del 29,4 por ciento. Tienen más depresión y ansiedad, según un estudio de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria. Es la enfermedad más incapacitante y responsable de más del 30 por ciento de las bajas laborales en España, pues genera dolor, rigidez y dificultad del movimiento, entre otros.

Esta es la fotografía que existe en España y ante ella la condroprotección es una de las alternativas que mejor resultados presenta. Sin embargo, diversas fuentes apuntan a que el Ministerio de Sanidad estudia dejar fuera de la cartera de servicios estos medicamentos. ¿Por qué? Desde Sanidad no han contestado a las preguntas de este medio pero atendiendo a la fórmula que suelen seguir cuando abordan una desfinanciación las razones deberían estar entre el beneficio clínico que aportan estos fármacos, el precio de los mismos y las alternativas terapéuticas que existen en el mercado a disposición de médicos y pacientes.

Atendiendo a la primera de las variables, GACETA MÉDICA se ha puesto en contacto con el médico de atención primaria Benjamín Abarca, quien también fuera presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia durante los años 2007 y 2015. “Son unos fármacos que vengo usando desde hace tiempo, he participado en algunos estudios y un ensayo clínico que se hizo hace dos años y mi experiencia es francamente favorable. Son fármacos que no están exentos de cierta controversia y por eso se hizo un consenso de expertos y se estableció un grupo de panelista que buscábamos una herramienta que ayudara al clínico para que hiciera el uso más adecuado de estos fármacos. Mi experiencia me dice que reducen la inflamación de la membrana sinovial y ayuda a disminuir esa destrucción del cartílago, que es la esencia de la artrosis”, explica.

Además, una de las ventajas que presenta la condroprotección es su casi nula interacción con otros fármacos, algo destacable para pacientes crónicos. “Yo creo que es un fármaco que debería estar en nuestra cartera de servicios por una razón fundamental: se puede usar en esos pacientes pluripatológico porque han demostrado que son medicamentos que no tienen secundarismos”, ahonda Abarca, quien recuerda que esta terapia está indicada para la artrosis de rodilla y manos, con la excepción de la artrosis erosiva.

Si el beneficio clínico de esta opción terapéutica está contrastado, la siguiente variable que toca discernir es el precio de estos medicamentos y su impacto en las arcas públicas. Según fuentes consultadas, el coste anual de la artrosis en España es de 4.800 millones de euros, de los cuales sólo el 5 por ciento corresponde a gasto farmacéutico. “De ese 5 por ciento, que son 250 millones de euros, el tratamiento con estos fármacos sólo representa 39 millones (15,6 por ciento), es decir el 0,8 por ciento del gasto total de la artrosis”, aseveran las fuentes consultadas. Teniendo en cuenta la prevalencia de la enfermedad y las consecuencias que exceden a las sanitarias (como el coste laboral provocado por no poder trabajar), la cifra no parece que sea excesiva.

Este análisis nos lleva a la tercera variable. Aunque la cantidad pueda parecer escasa es posible que exista una alternativa terapéutica que proporcione los mismos beneficios impactando menos en los presupuestos de las administraciones sanitarias. GACETA MÉDICA se ha puesto en contacto con la Asociación Española con la Osteoporosis y la Artrosis (Aecosar) con el objetivo de saber qué alternativa terapéutica tienen los pacientes que les produzcas los mismos beneficios (o muy similares) a un precio menor.

La respuesta resumida es casi ninguno, pero es que además hay miedo a que se produzca un vacío terapéutico en una patología que, además, tiene un fuerte componente de perspectiva de género. “Si dejaran de financiarlos sufriríamos una gran discriminación, perdida del derecho de Sanidad Universal y marginación de género, ya que la artrosis de rodillas y manos se da con mucha más frecuencia en mujeres. Consideramos que además generaría más gasto en rehabilitación, y mayor incremento de prótesis de rodilla, además las mujeres jóvenes con artrosis podrían perder horas laborales con el consiguiente riesgo de despido. Las mujeres con bajo poder adquisitivo o pensiones mínimas no podrían pagárselo por lo que también serían discriminadas. La única alternativa son los antiinflamatorios no esteroideos, pero un porcentaje muy elevado de pacientes con artrosis también sufren otras patologías como hipertensión, problemas de corazón o riñón, y los aines podrían perjudicarles”, afirma.

De hecho, Robles ahonda en esta última idea y afirma que “las ventajas de los tratamientos con Condroprotectores respecto de otros fármacos y son medicamentos con una seguridad superior a otros, y pueden tomarse de manera indefinida”.

Precio
El impacto que tienen sobre el SNS es de 39 millones de euros, un 0,8% del total de gasto de la enfermedad

Perspectiva de género
Las pacientes apuntan a que una posible desfinanciación de la condroprotección “las marginaría”

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