Novena sesión de la Ponencia de Estudio sobre Genómica

El Plan de Genómica mira a la futura renovación del decreto de troncalidad

Revisar el periodo de especialización de algunas áreas y crear nuevas especialidades es “prioritario”
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Madrid
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18 may 2018 - 13:58 h
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Dentro del contexto de la medicina de precisión y por ende del futuro Plan de Genómica, los expertos insisten en no perder de vista la formación de los profesionales. La base donde empieza todo.

La novena sesión de la Ponencia de Estudio sobre Genómica en el Senado abordó varios aspectos que van entrelazados con un eslabón común: la especialización.

José Palacios, jefe de Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Ramón y Cajal, fue uno de los ponentes que abordó este asunto. “Para que la medicina genómica avance en todas las especialidades, es preciso que los sistemas formativos, fundamentalmente lo que afectan a la formación de residentes se revise”, comenta. España es uno de los “pocos países” que contempla el periodo de especialización de anatomía patológica en cuatro años, mientras que lo normal es que sean cinco. Así se trazó en el antiguo decreto de troncalidad.

Ahora, estos especialistas han dado un paso adelante estructurando el programa formativo para ajustarlo al resto de países. De hecho, la Comisión de la Especialidad presentó hace uno año al Ministerio de Sanidad la propuesta a la espera de que se integre en el próximo decreto.

Los CSUR en biomarcadores

Esta brecha en la formación podría tener consecuencias importantes en su traslación a la práctica clínica. Hay que tener en cuenta que en los servicios de anatomía patológica se hacen aproximadamente el 75 por ciento de las determinaciones con biomarcadores. Por tanto, existe un reto y es “su correcta implementación”.

Tanto la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP) como la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) están trabajando en un grupo de trabajo sobre medicina de precisión y biomarcadores.“El proceso habitual de la determinación de biomarcadores en cáncer es una fase más del proceso que empieza con el adecuado manejo de la muestra, con la emisión de un diagnóstico, y con la determinación de aquellos biomarcadores que tienen un peso pronóstico o son predictivos de respuesta a algunos tratamientos”, recuerda el especialista.

Actualmente, los especialistas se enfrentan a una serie de dificultades en su implementación. Por un lado, “no existe una regulación específica para el biomarcador”, adelanta. Palacios comenta que los fármacos que requieren de un biomarcador se aprueban, pero sin embargo, el dónde y cómo se hacen estas pruebas no se regula, de manera que, “nos encontramos en los servicios con que tenemos que implantar una técnica para determinar un biomarcador, con los recursos y medios de cada hospital”. En este sentido, explica que haría falta una inyección económica para respaldar estas pruebas.

Por otra parte, en cuanto a los biomarcadores más complejos —que requieren de técnicas genómicas como la secuenciación masiva de nueva generación— debería plantearse su integración en centros de referencia que puedan dar servicio al propio hospital y al resto de centros. “En otros países esto se ha organizado de forma diferente y ha sido la Administración quién ha tomado la iniciativa. En España, pese a que la SEAP y SEOM se ha puesto de manifiesto esta necesidad no se está organizando”, lamenta. Ante esto, propone que la Administración sanitaria tome cartas en el asunto y que la salida al mercado de los fármacos vaya de la mano de los nuevos biomarcadores.

Invertir, invertir, invertir

Dentro de esta implementación, el experto insiste en la inversión. Un ejemplo muy sencillo: la patología digital y como supone un plus en el contexto de medicina de precisión. “Normalmente, hacemos diagnósticos al microcoscopio y una de sus limitaciones es que la evaluación de algunas variables es semicuantitativa, mientras la digitalización de imagen permite la cuantificación para algunos biomarcadores que estamos utilizando en la práctica”, remarca.

Nuevos perfiles profesionales

En todo este escenario, otra de las ponentes en la Cámara Alta, Victoria Álvarez, responsable de la Unidad de Genética del HUCA, insiste en la reorganización de este tipo de prestaciones en el sistema sanitario, sin perder de vista, de nuevo, la formación. “Organizar estructuras que certifiquen que los análisis son de calidad y que el personal que los hace tiene una formación adecuada, ya que a día de hoy no hay ninguna especialidad que lo regule”. Álvarez menciona la inexistencia de la especialidad de genómica. Otra de las patas que debería trazar la troncalidad.

En cuanto al acceso a las prestaciones, la experta no ve inconvenientes. Pone el ejemplo de Asturias, que ha conseguido organizarse y estructurarse, avanzando notablemente. En opinión de Álvarez, la cartera de servicios está equipada. “Está todo legislado y están incluidos los test de diagnóstico molecular, los test genéticos, y farmacogenómicos”. Lo que hace falta “no es más que la organización: ¿Quién los hace? ¿Está capacitado? ¿Cómo se hace? ¿Quién da la información a los pacientes? ¿Cómo se protege esta información? ¿Qué pasa cuando entran en juego menores de edad?”.

Tras la organización del modelo llega su articulación legal. En esta cuestión se centró Ascensión Cambrón, profesora emérita de Derecho de la Universidad de La Coruña. “El riesgo de estas prácticas en la medicina individualizada”.

Articular una ley

Cambrón apunta que son técnicas de vanguardia y por tanto, se debe acotar una norma legislativa, “respecto a su permisión o a su generalización”, adelanta. “Con la medicina genómica es posible establecer unas dianas terapéuticas para combatir los tumores malignos, pero también hay que asegurar que estas prácticas no derivan en otros perjuicios para los genes sanos, en el sentido puramente biológico”.

Cambrón opina que Europa debe comenzar a trabajar. También, hay que considerar la función de la libertad de investigación. “En nuestras sociedades no ocurre lo que pasaba en tiempos de Galileo o Newton: los investigadores ahora no tienen la misma libertad de investigación que cuando se trataba de amparar la libertad frente a los poderes teológicos, donde casi establecían lo que se podía investigar y lo que no”. A nivel de Estado, Cambrón está convencida en que el pacto político es clave. En cuanto a las LOPD, “hay que adaptar la Ley para reforzarla en todas las cuestiones relativas al genoma individual”, acota.

Lo que sabemos...

Las inequidades en el acceso a las técnicas diagnósticas son la primera barrera.

El reconocimiento de la especialidad de genómica es una necesidad.

Los expertos insisten en analizar experiencias europeas y regionales.

Incorporar la nueva tecnología de manera homogénea.

Identificar los centros de referencia en las diferentes autonomías.

Financiación finalista para la estrategia.

Accesibilidad a las profesiones emergentes.

Trabajo conjunto entre ministerios, comunidades, sociedades y pacientes.

Mayor control de los test genómicos directos al consumidor.

Aplicación real de la estrategia.

Articular la protección de datos.

Introducir la bioética en el futuro plan.

Los costes del Cáncer en España.

Introducir en la cartera de servicios del SNS las nuevas tecnologías.

Alcanzar el consenso político de todas las fuerzas para impulsar el plan.

Implementación correcta de biomarcadores.

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