El SNS tiene 100 medidas de mejora, pero precisa del Pacto por la Sanidad

El Senado recibe las propuestas sanitarias a poner en marcha de gestores, industria y profesionales
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Madrid
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29 sep 2017 - 12:58 h
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El sector sanitario es consciente de los desafíos que tiene por delante el Sistema Nacional de Salud (SNS).

Las recetas parecen claras en materia asistencial, de evaluación o de innovación. Sin embargo, todavía no las termina de hacer efectivas. ¿A qué hay que esperar?

Parece que el hecho de alcanzar un Pacto por la Sanidad se alza como la respuesta correcta. Así quedó reflejado durante la presentación del libro ‘100 medidas que mejoran el sector de la salud en España’, auspiciado por la Fundación Economía y Salud, y presentado la semana pasada en el Senado.

Precisamente esta Cámara esbozó hace meses un primer intento de hacer realidad el consenso, aunque todavía está por arrancarlo. “Nuestro sistema de salud no tiene garantizado su futuro y necesita, cada vez con mayor urgencia, un cambio en su estructura, una mejora de su funcionamiento y una manera distinta de acercarse a la cuestión fundamental que es la calidad de vida y la salud de las personas”, indicó el presidente de la Fundación Economía y Salud, Alberto Giménez.

Con este pretexto, el libro se convertirá “para la Comisión de Sanidad en el Senado en una herramienta de trabajo para profundizar en estas mejoras y para que, desde el consenso, se pueda alcanzar un Pacto de Estado por la Sanidad”, aseguró el secretario primero de la Cámara Alta, Luis Aznar.

El documento plantea 100 propuestas que se agrupan en 12 líneas estratégicas; medidas asistenciales, de evaluación, de integración asistencial, de gestión de la información y nuevas tecnologías, de empoderamiento del paciente y promoción de la salud, de integración sociosanitaria, organizativas y atención domiciliaria, benchmarking y seguridad, compras y gestión, incentivación a los profesionales, buen gobierno y transparencia e internacionalización del sector.

Motivación de los profesionales

Una de las líneas estratégicas que recoge el documento alude a la incentivación de los profesionales por resultados.

Los expertos explican que los sistemas de evaluación del desempeño y los incentivos son dos de las herramientas más potentes para gestionar equipos de profesionales.

Por tanto, consideran que el SNS debería poner en marcha medidas de incentivación no económicas basadas en el establecimiento de estrategias de espacios de participación y concreción con pacientes y profesionales.

Apuntan también al diseño de incentivos coherentes con el plan estratégico de la organización que tenga en cuenta todos los niveles asistenciales.

La gestión clínica debe convertirse en una herramienta de la implementación de incentivos. Del mismo modo, los especialistas aseguran que la cultura de la organización “debe motivar un desarrollo de incentivos adecuados a los objetivos”.

La orientación a resultados en salud para la población debe resultar en uno de los ejes claves. Una idea, por cierto, en la que el documento hace hincapié a lo largo de sus capítulos.

Asimismo, el impacto del incentivo debe promover una diferenciación retributiva basada en la contribución a resultados de cada profesional.

Sin embargo, todo esto pasaría por diseñar un sistema transparente y participativo de inventivos.

‘Benchmarking’

La comparación de resultados se ha convertido en otro desafío para el sistema sanitario. Las comunidades autónomas saben que es su ‘Talón de Aquiles’, y por tanto, donde hay que incidir.

De la mano de este reto, está la inversión en tecnología. Actualmente, existe la tecnología necesaria para obtener y compartir de datos, sin embargo, no existe la interoperabilidad.

“Se debe trabajar en la línea de normalización, validación y depuración de los datos para obtener información para soportar la toma de decisión”, refleja el documento.

En este sentido, existe la necesidad de establecer metodología y objetivos comunes para la elaboración de una cartera de benchmarking. “Se debe concebir como elemento para incentivar la competencia interna y favorecer la mejora continua. No sólo como ranking de hospitales o clasificación de centros sanitarios”.

Para apuntalar esto, es necesario que el Ministerio de Sanidad cree un organismo nacional que actúe como observatorio de resultados, a nivel nacional. Eso sí, precisa de la implicación de economistas, clínicos, provisores públicos y privados, industria y sociedades científicas.

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