España configura el mapa autonómico de los planes de salud en oncología

La brecha existente entre comunidades autónomas en estrategias oncológicas continúa creciendo
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09 mar 2018 - 12:40 h
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Decía Aristóteles que “no se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho”, es decir, no se puede solucionar problemas sin pensar cómo hacerlo. ¿Cómo mejorar la supervivencia del cáncer? ¿Y su incidencia? En definitiva, ¿cómo trazar un plan?

Algunas comunidades autónomas están empezando a ‘desatar’ ese nudo, consiguiendo un impacto directo gracias a los planes de salud en cáncer. Para muestra, un botón. La supervivencia del cáncer en País Vasco ha aumentado de forma significativa desde el 2000. Como ya avanzó el Consejero de Salud, Jon Darpón, el objetivo es seguir avanzando en el abordaje del cáncer mediante un diagnóstico precoz y tratamiento personalizado, reforzando las políticas de prevención. Sin embargo, todo ello requiere de un esfuerzo continuado tanto en dotación de recursos e inversión, como en organización e implicación de los y las profesionales. Las buenas cifras se desprenden del estudio ‘La Supervivencia del cáncer en Euskadi 2000-2012’, que como asegura Darpón “debe permitir valorar las estrategias y planes integrales desarrollados, así como conocer el progreso de la enfermedad y la efectividad de los avances diagnósticos y terapéuticos”.

Esto es aplicable a otras autonomías. De hecho, las cifras que se tienen de País Vasco entre 2006 y 2012 muestran como ha pasado de ser una de las comunidades con mayor incidencia por cáncer en hombres a mejorar sus datos considerablemente. Su tasa de supervivencia con un 55,2 por ciento se sitúa por encima de la media Española y Europea.

Madrid es otro de los ejemplos. La Comunidad ha mejorado sus cifras gracias a su plan integral, cuya actualización está próxima a ver la luz.

Desde hace años, tiene en marcha programas de promoción y prevención primaria que incluyen, la lucha contra el tabaco, el fomento de los hábitos de vida saludables, etc. En la prevención secundaria, el programa de cribado de cáncer de mama se encuentra ya en la décima ronda, y destacan la internalización de la mamografía de cribado. Asimismo, otro ejemplo es el programa de cribado poblacional de cáncer colorrectal que inició su andadura en 2015 hasta alcanzar la cobertura completa en 2020-2021.

En la atención oncológica destaca las vías de rápida derivación entre primaria y atención hospitalaria. Los Comités de Tumores son la base de la atención multidisciplinar, potenciando la figura de enfermería gestora de casos, así como la telemedicina.

Trabajo en red

Del mismo modo, Madrid apuesta por el trabajo en red, concentrando las patologías complejas e infrecuentes en hospitales de referencia. La ampliación de los hospitales de día oncohematológicos y a nivel de farmacia también forman parte de los ejes.

No pasan por alto la renovación tecnológica y la interoperabilidad entre centros. Pretenden fomentar la investigación básica, traslacional, clínica y epidemiológica, potenciando los ensayos clínicos. Además, teniendo en cuenta la importancia de los datos en este contexto, este Plan Integral Frente al Cáncer contará con un Registro Poblacional de Cáncer.

En todo este escenario, mientras que estas comunidades junto con Andalucía, Comunidad Valenciana o Cataluña van muy avanzadas, otras, sin embargo, cuentan con planes y estrategias todavía por actualizar. Es cierto que muchas, como Galicia, al margen del plan autonómico tienen iniciativas emergentes para favorecer, por ejemplo, el uso del big data y el acceso al nuevo paradigma de la medicina de precisión.

Estrategia nacional

Si bien, la falta de una estrategia nacional que incorpore una actualización de las áreas y objetivos está haciendo más evidente la brecha entre las comunidades. Hay que recordar que desde 2009 no existe ninguna actualización de la estrategia que acordó el Ministerio de Sanidad junto con las comunidades.

En cualquier caso, lo cierto es que las mejoras con estos planes existen. Los informes de evaluación de la estrategia nacional apuntan a que los datos de prevalencia mejoran. Un claro ejemplo de ello, es el éxito de las políticas para el abandono del consumo del tabaco en hombres y su reflejo en la mortalidad por cánceres relacionados con este factor de riesgo. En cuanto a la detección precoz, los programas de cribado población implantados también han conseguido avances en mama, colon y recto. Asimismo, la mayoría de las comunidades cuentan con unidades de consejo genético.

Sí que es destacable, la falta de registros normalizados en todas las comunidades autónomas. Más teniendo en cuenta de que en la era del big data es uno de los desafíos para seguir ganando terreno al cáncer.

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