España no está a la altura de Europa en el abordaje de la enfermedad mental

Algunas actividades preventivas en los colegios tienen un retorno de 83 por cada euro invertido
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Madrid
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30 sep 2016 - 13:00 h
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Las previsiones en cuanto a enfermedad mental para este siglo, así como los datos epidemiológicos actuales, son de una magnitud muy importante, además, este tipo de trastornos tienen “tanta carga de discapacidad” que deberían ser “más tomados en cuenta”. De hecho, actualmente, las enfermedades mentales suponen el 13 por ciento de la carga global de enfermedad en Europa, tal y como aseguró Carlos Mur, gerente del Hospital Universitario de Fuenlabrada, durante el ‘Foro Calidad y Sostenibilidad. Retos Asistenciales en Salud Mental’, organizado por la Sociedad Española de Directivos de la Salud y coordinado por el propio Mur.

En el caso de España, el 20 por ciento de la población se encuentra en riesgo de padecer una patología de este tipo, y en 2010, el ocho por ciento del producto interior bruto se destinó a temas relacionados con la salud mental. Además, las autolesiones y el suicidio han aumentado de forma muy significativa. En concreto, las urgencias por situaciones de esta índole han aumentado un 11 por ciento en los hombres y un 15 en las mujeres.

Asimismo, incidió en la necesidad de estudiar la coste-eficiencia de las medidas preventivas ya que, sin detección primaria, seguirán incrementándose estas cifras. Coincidió con él Celso Arango, director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red Salud Mental (Cibersam), quien destacó la importancia de evaluar todo lo que se hace para comprobar cuáles son los resultados en salud, así como de terminar con la variabilidad clínica para que no se trate la misma patología de forma diferente en los distintos centros.

Arango afirmó que el abordaje de la salud mental ha evolucionado muy significativamente en los últimos 100 años, aunque todavía queda mucho camino por recorrer. “Hemos conseguido que haya planes de acción europeos, que se hable más de estos temas en las reuniones de ministros de los diferentes países de la Unión Europea y que las comunidades autónomas tengan planes estratégicos”, aseguró, aunque añadió que hay una gran heterogeneidad entre las distintas comunidades.

Recursos destinados

En lo que respecta a los recursos destinados a sanidad, el director científico del Cibersam no cree que sea cuestión de tener más, “sino de priorizar mejor y de ser más equitativos”. Y es que, si se compara el porcentaje del presupuesto sanitario que se dedica a este campo en los distintos países, “España no está a la altura”, situándose por detrás de países como Bulgaria, Noruega o Suecia. De hecho, muchas de las comunidades autónomas “no fueron capaces ni de dar los datos”.

En esta línea, lamentó que no se tenga en cuenta la salud mental en los planes de choque para reducir las listas de espera a pesar de que son patologías que se presentan muy pronto (generalmente antes de los 18 años), muchas veces ponen en grave riesgo la vida de la persona —como cuando hay riesgo de suicidio, ya que se suicida una persona cada 40 segundos en el mundo—, y los beneficios del tratamiento suelen ser muy significativos.

Estimó asimismo que solo entre el uno y el cuatro por ciento de las personas con trastornos mentales se benefician de las ayudas de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia de España, muchas veces por desconocimiento de los pacientes y sus familiares.

En lo que respecta a actividades preventivas, incidió en que los especialistas no han sabido trasmitir que muchas de ellas son eficaces y eficientes, algo esencial para mejorar al salud del futuro, reducir costes y hacer el sistema sostenible, además, es imprescindible realizar más estudios sobre el retorno de este tipo de intervenciones.

Puso como ejemplo que la educación emocional en los centros educativos con el objetivo de prevenir el bulling tiene un retorno de 83 euros por cada uno que se invierte. “Con estas cifras no es lógico que estos programas no sean obligatorios en todos los colegios”, recalcó.

En otros trastornos, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, también es especialmente importante la detección precoz, ya que en muchas ocasiones, cuando llega el diagnóstico “ya está gran parte del daño hecho”. En el caso del autismo, actuar cuando los niños tienen menos de 60 meses tiene una eficacia del 67 por ciento mientras que una vez pasada esta edad baja al 11.

En la Comunidad de Madrid están elaborando el Libro Blanco de Salud Mental, que será presentado en noviembre, y tal como aseguró Arango, España está “muy por debajo” de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en cuanto al número de psiquiatras, especialmente infanto-juveniles.

Integración sociosanitaria

María Luz de los Mártires, gerente asistencial de Atención Hospitalaria del Servicio Madrileño de Salud, por su parte, puso sobre la mesa la necesidad de integrar todos los recursos sanitarios y sociales en la atención a estas personas porque “no se puede olvidar” que también envejecen y, al hacerlo, pierden el soporte económico familiar.

Mostró también preocupación por el consumo de fármacos, ya que de 2002 a 2012 el de antidepresivos ha crecido un 200 por ciento y, además, muchos pacientes han pasado por varios de estos medicamentos sin haber sido evaluados por un psiquiatra.

Utilizar la inteligencia artificial en pacientes con problemas de salud mental fue la propuesta para detectar precozmente las patologías y prever los riesgos de José Soto, gerente del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Tal y como comentó, en el centro disponen de un robot que, teniendo en cuenta miles de casos previos, diagnostica al paciente con un acierto del 90 por ciento en menos de un segundo, por lo que es una puerta abierta importante a personalizar ya que no hay ni dos enfermos iguales, ni dos enfermedades que se presenten igual.

Francisco Ferre, coordinador científico de la estrategia en Salud Mental del SNS, lamentó que no todas las comunidades tengan integrada la atención a adicciones y a salud mental ya que sería un avance importante teniendo en cuenta que en muchas ocasiones los pacientes son los mismos.

En lo que respecta a la lucha contra el estigma asociado a estas patologías, Eduardo Echarri, coordinador del programa BPS en Psiquiatría de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, aseguró que la forma de que cambie la situación es “vender” noticias positivas, que los casos de integración laboral salgan a la luz y la imagen pública vaya cambiando. Sobre este particular, José Andrés Martín Zurimendin, jefe del Servicio de Psiquiatría de la OSI Barrualde Galdakao, aseguró pensar en ocasiones que el problema del estigma no es de la sociedad, sino que está dentro del propio sistema sanitario.

Martín Zurimendo puso sobre la mesa el hecho de que las nuevas tecnologías tienen muchas ventajas pero también algunos inconvenientes, como en el caso de la historia clínica electrónica, que si tiene un acceso muy abierto, su calidad es limitada. En esta línea, de los Mártires apuntó a que se puede acotar por cuestiones de confidencialidad.

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